​Pablo Iglesias, el Julio Anguita del siglo XXI

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Pablo Iglesias debate (Vu00eddeo Atresmedia)

Pablo Iglesias, candidato de Unidas Podemos en las elecciones del 28-A. Fuente: Vídeo Atresmedia


Julio Anguita tuvo una carrera política muy complicada como excoordinador general de IU en los años 90 del siglo pasado. Como comunista le tocó lidiar en un contexto con la caída de la URSS de fondo, en un país donde el odio a esa ideología se había cebado con cuatro décadas de franquismo.


Sorpresivamente llegó a ser el líder mejor valorado entre los españoles, todo un mérito teniéndolo todo en contra. Pero estos, cuando iban a votar, se olvidaban completamente y optaban por una de las opciones que ofrecía el imperio del bipartidismo: PSOE o PP.


Si en el primer debate de estas elecciones celebrado en TVE no hubo un ganador claro, en el de Atresmedia la unanimidad sobre el vencedor fue casi absoluta: Pablo Iglesias. El líder y candidato de Unidas Podemos demostró que maneja mucho mejor que todos los otros candidatos juntos el mundo televisivo. Con los intereses que hay hoy en los medios es de un mérito enorme que a derecha e izquierda te den como ganador. Y ya lo había logrado en 2015 y 2016.


No obstante el problema de Iglesias es casi el mismo que tenía Anguita en su época: convertir eso en algo palpable. El exlíder de IU ciertamente lo tenía mucho más difícil por su contexto, pero el morado en cambio partía de unas expectativas hace cuatro años que poco a poco se han ido diluyendo en buena parte por acciones y omisiones del propio Iglesias.


Que todo lo mostrado en el debate solo sirva para optar a convertir a Pedro Sánchez en presidente no es ningún triunfo para una formación que venía a “asaltar los cielos”. Iglesias se ha convertido en el Anguita del siglo XXI por haberse ido creando sus propios límites electorales.


Si Anguita tiene una excusa por haber heredado una situación social que no le permitía optar al voto del centroizquierda del PSOE, Iglesias no puede decir lo mismo ya que ha pisado ese terreno casi logrando el sorpasso hace tres años y por voluntad propia lo ha abandonado situándose en un terreno de juego más propio de IU que de alguien que quiere llegar a Moncloa. Y en política el tren no pasa nunca dos veces.


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