​La crisis de los muñecos llega a Catalunya para engordar el Procés

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Muu00f1eco Puigdemont quemado (Twitter)

Quema del muñeco de Puigdemont en Coripe. Fuente: Twitter


Catalunya lleva ya varios años con su élite política centrada en temas relacionados con el Procés. Si algo ha tenido de ventajoso para algunos partidos catalanes la situación creada con el avispero catalán es que con temas de carácter nacional han conseguido fabricar relatos simples que les libran de tratar los temas complejos más difíciles de gestionar.


El invento parece que ha gustado en el resto de España y han tardado poco en copiarlo. La aparición de Vox y el giro a una derecha más españolista en lo simbólico de Pablo Casado y Albert Rivera son los mejores ejemplos de ello.


Así las formaciones hoy predominantes en tierras catalanas se parecen poco a las de la fase previa a la irrupción del secesionismo como fin político que dividió en dos a la ciudadanía. Los que se sientan en el trono autonómico, PDeCAT y ERC, no han tenido que rendir cuentas por su gestión y los de la oposición, Ciudadanos, viven cómodos en una situación de conflicto. Todo perfecto para el establishment y su pervivencia en el tiempo.


A pocos días de las elecciones generales del 28 de abril, y con europeas y municipales a la vuelta de la esquina, parece que esta tónica de discusiones patrioteras estériles no varía lo más mínimo. Solo faltaba la quema-fusilamiento de un muñeco de Carles Puigdemont en el pueblo andaluz de Coripe para que se abrieran las hostilidades de lo superfluo por enésima vez.


Llama la atención que gentes como el propio Puigdemont, Torra y Rufián se lleven las manos a la cabeza con actos como ese cuando desde sus filas a hechos parecidos lo tildan de libertad de expresión o le quitan hierro al asunto. Igual que también sorprende que desde las huestes de Rivera o Arrimadas no condenen la acción sin lanzar el 'y tú más' al adversario para sacar rédito electoral.


Para los sectores políticos preponderantes en Catalunya parece que la libertad de expresión es un concepto que depende de sí afecta a los suyos o a los de enfrente. Y eso tiene un nombre: doble moral. Es muy difícil que con una clase política así la situación de bloqueo institucional catalán cambie para mejor.


El Procés es un sistema al que unos y otros miman para que muera más tarde que pronto. Sin el procesisme los herederos del pujolisme y su oposición que luego gobernó, el PSC y ERC, hubieran desaparecido de la faz de la tierra. Y Cs jamás hubiera ganado unas elecciones con ese discurso.


Porque eso es lo que diferencia a Catalunya del resto de Europa tras la crisis económica del 2008: que el nacionalismo de un color u otro permite a casi toda su clase política vivir cómodamente instalada sin riesgo a ser desalojada. 


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