​Pedro Sánchez puede dejar a Vox como herencia envenenada

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Pedro Su00e1nchez campau00f1a electoral (PSOE)

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno. Fuente: PSOE


Cuando Mitterrand presidía Francia tomó la estrategia de permitir la visibilidad del Frente Nacional francés de Le Pen para así dividir el voto de ese espectro político y lograr debilitar a sus rivales de centroderecha. De esta forma un partido minoritario que pintaba muy poco en la política del país vecino comenzó a echar raíces y hoy representa toda una amenaza para el Estado francés y para Europa.


Claro que esta acción del histórico presidente de Francia no puede ser vista como el principal causante del crecimiento de la extrema derecha francesa. Existen otros muchos motivos que han llevado a que hoy sea el segundo partido a nivel electoral. Pero seguro que si los dirigentes del PSF hubieran sabido que con los años ese partido minoritario les iba a rebasar se hubieran guardado mucho de haberles permitido diferentes escaparates a nivel mediático.


Una cosa parecida puede ocurrir en España de no tener mucho cuidado algunos dirigentes al permitir ciertas licencias a la nueva extrema derecha española, que por lo que se observa da la sensación que puede irrumpir en el panorama electoral con algo de fuerza.


Resulta muy discutible que Pedro Sánchez optara por aceptar un debate a cinco en Atresmedia, incluyendo a Vox como uno de los participantes, y se negara al de cuatro propuesto por TVE como canal público, o a un careo con Pablo Casado de corte tradicional con el líder de la oposición.


Se le podrían objetar varios temas al gesto del presidente del Gobierno. Entre ellos que no queda muy bien que un líder socialista se negara a debatir en la cadena pública y sí aceptara hacerlo en una privada.


Otra tema que se le podría echar en cara es que la elección de ir a uno y no a otro tenía un evidente interés electoral detrás: no mostrar a Casado como líder de la oposición y rival, consiguiendo así difuminarlo en el tripartito de la derecha que sirve al PSOE en su relato de que en estas elecciones solo hay dos opciones: o ellos o los reaccionarios.


Pero el más grave es que estaban dispuestos a dar a Santi Abascal y los suyos un escaparate mediático que según la Junta Electoral Central no merecían. Sánchez, antes de que la JEC suspendiera el debate a cinco por falta de representatividad de los voxeros, cuando le preguntaban por este tema aducía que abominaba de Vox pero que ya “estaban aquí”. Evidentemente la excusa es muy pobre cuando tenía en su mano potenciar otros debates en vez de ese.


Sería curioso que dentro de unos años los futuros dirigentes del PSOE se acabaran acordando de Sánchez y la herencia envenenada que, al igual que Mitterrand con el PSF, les dejó con Vox. El secretario general de los socialistas debería leer un poco de historia para no caer en errores que no están tan lejanos y que valen más que arrancar un puñado de votos al adversario.


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