La receta económica de Vox: tardofranquismo del Opus con chorro de Trump

|


Santi Abascal (Vox Twitter)

Santi Abascal, líder de Vox. Fuente: cartel Twitter Vox


Si algo había caracterizado a la extrema derecha desde su nacimiento en Europa era un programa social de carácter proteccionista como una de sus principales banderas. Así su ideología de carácter autoritario y piramidal en todos los planos sociales se veía dulcificado ante la población con unos proyectos de futuro con un claro signo socialista.



Durante los inicios del franquismo el régimen dictatorial intentó llevar a cabo en cierta forma esos proyectos con el despliegue de la autarquía como fórmula de auto abastecerse sin necesidad de acudir a los mercados internacionales. Ciertamente tampoco es que se lo pusieran fácil desde fuera, y Franco y los suyos también estaban temerosos de que una apertura del país pusiera en peligro su nuevo Estado.


Todo cambió a finales de la década de los 50 y la obligación de España de abrirse a los mercados si no quería que colapsara la economía. La entrada de los tecnócratas del Opus Dei, en sustitución de los falangistas, llevó a una apertura que generó el dudoso 'milagro económico español', auspiciado por el FMI, que incluso hoy todavía lastra nuestra economía.


La extrema derecha europea, y Vox como su actual referencia española, ha dejado a un lado todo ese programa social tradicional de los precursores del primer fascismo. Ante nosotros lo que tenemos ahora son formaciones autoritarias en lo moral, lo político, lo social y lo cultural, pero extremadamente neoliberales en lo económico.


La aparición en Europa del gurú de Donald Trump, Steve Bannon, parece que ha influenciado a esta corriente ideológica en el sentido de centrarse en el autoritarismo y olvidarse de lo económico, que al puro estilo neoliberal debe ser dejado en manos de los mercados. No estamos pues ante el fascismo clásico, es otra cosa totalmente distinta.


En el caso español como hemos visto ya tenemos precedentes gubernamentales donde un régimen adscrito a la extrema derecha no tuvo reparos en aplicar unas recetas neoliberales pero guardándose el autoritarismo para todo lo demás.


La receta económica de Vox no es más que el programa económico del tardofranquismo de los tecnócratas seguidores de Escrivá de Balaguer con un chorro del ultraliberalismo de Trump traído con una botella por Bannon. El FMI de los 60 y el de ahora. Para los de Santi Abascal el Estado debe intervenir en la economía lo mínimo, pero en todo lo demás debe aplicar un programa autoritario que salvaguarde las esencias de la nación frente amenazas externas y morales.


Básicamente han comprado la idea liberal del siglo XIX donde el Estado en lo económico era la mínima expresión. Seguridad, alguna obra pública y poco más serían sus funciones... en sanidad, educación, pensiones, etc búsquense la vida. La falacia de todo esto es que el programa de Trump, y el del FMI también, acostumbran a llevar al desastre y a los únicos que benefician es a los que llegan al poder proponiéndolo. El mismo presidente de los EEUU ha generado un déficit descomunal respecto a sus predecesores y además dirige un Estado hoy mucho más débil. En su campaña bajar este índice era una de las primera promesas electorales.


Así que lo propuesto por Abascal y los suyos en economía lo único que puede generar es su encaje en el tripartito de derechas con PP y Ciudadanos,ya que en materia económica poco tendrían que discutir si llegaran a negociar un Gobierno capitaneado por Casado



   ​Sánchez Dragó facilita que Vox saque de su refugio antimedios a Abascal