​Los alcaldes toman por tontos a sus vecinos

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Obras nueva plaza Glories

Obras en Glòries. Fuente: Ajuntament Barcelona


No hace falta tirar mucho de estadística para darse cuenta de que en cualquier población española aparecen como setas en el bosque una cantidad insospechada de obras que durante los 4 años de mandato local de los diferentes alcaldes sólo aparecían a cuenta gotas. Es además una cuestión generalizada puesto que no se circunscribe únicamente a determinados partidos políticos.


Curiosamente esto siempre sucede cuando faltan pocas semanas para que se celebren comicios de carácter municipal y autonómico, por lo que no hay que ser muy ducho en política para percatarse de que son un arma electoral para el edil en cuestión. Estas prácticas rozan, cuando no traspasan, las fronteras de la corrupción y toman por tontos a los ciudadanos.


Pero, ¿de dónde sale tanto dinero que en cuatro años no ha sido visto? ¿Cómo es posible aumentar el gasto sin límite presupuestario? Según los datos los ayuntamientos se han reservado hasta 1.000 millones para realizar obras semanas antes de las elecciones que se celebrarán en mayo.


Esta práctica, tradicional y de muy dudosa moralidad, es posible desplegarla en la actualidad con base a la llamada cuenta 413 para los ayuntamientos, cuyos pormenores se reflejan en el registro de ‘Acreedores por operaciones pendientes de aplicar a presupuesto’ del ministerio de Hacienda. Se puso en marcha a principios del 2016 por el Gobierno Rajoy para controlar de forma mensual los gastos que los municipios no sujetos a auditoría de cuentas no incluían en sus presupuestos.


En realidad la cuenta 413 es una especie de limbo donde van aquellas facturas que han sido devengadas en el ejercicio presente pero que no han dispuesto de crédito presupuestario y quedan pendientes de pago. Esto supone una ruptura con la obligación de respetar el principio de anualidad que obliga a que los gastos previstos deban estar aprobados a efectos de crédito presupuestario a 31 de diciembre de ese mismo año. Esta cuenta puede reducirse utilizando el remanente que exista en tesorería.


El 413 permite así a los alcaldes aumentar el gasto público en estas fechas, en vez de utilizarlo por ejemplo para reducir deuda. Aunque no tenga incidencia real en el déficit permite incrementar el gasto y retrasar los pagos a los proveedores.


Estamos pues ante un instrumento que contribuye a financiar sin duda las campañas electorales municipales y autonómicas de los diferentes partidos. Esta práctica debería ser eliminada por medio de una regulación que no permitiera el uso de fondos públicos para evidentes intereses privados de la clase política y sus carreras electorales. Porque al final quienes pagan los excesos injustificados son los vecinos de los municipios, los auténticos financiadores de esta macabra práctica. 


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