Pascal muestra que los herederos de Pujol pueden dividirse

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Puigdemont y Mas (RTVE)

Artur Mas y Carles Puigdemont. Fuente: Vídeo RTVE


La voluntad manifiesta de Carles Puigdemont de convertirse en líder único del Procés ha provocado conflictos constantes con otras formaciones de la misma tendencia como ERC o CUP. Pero también lo ha hecho de forma interna en lo que es el heredero directo de la CDC de Jordi Pujol, el PDeCAT.


Así que el representante puesto a dedo por Artur Mas en su día les ha salido rana y ha resultado ser un líder voraz con voluntad de hacer girar a todo el procesisme alrededor suyo y siguiendo sus órdenes en plan marcial


Todo el que no ha seguido su línea lo ha pagado con desprecio y, en el caso estricto de su partido, con purgas internas en los cargos de poder. Solo hay que fijarse en cómo apartó a la dirección del PDeCAT, capitaneada hasta el año pasado por Marta Pascal, y puso a alguien dispuesto a acatar sus deseos con la mayor de las sonrisas, David Bonvehí. La confección de las listas para las generales y europeas de este año son otro buen ejemplo del despotismo que destila el autodenominado “president legítim” desde Waterloo.


Ya en las elecciones del 21-D de 2017 demostró que el partido heredero de CDC y sus dirigentes le molestaban, creando sus propias siglas para presentarse alejado lo más posible de todo lo que tuviera que ver con otra cosa que no fuera su persona. Y últimamente lo ha vuelto a intentar con La Crida, un invento para intentar desguazar a todos los partidos secesionistas para ponerlos a sus pies. ERC le dio carpetazo rápido, pero el PDeCAT lo tiene muy negro.


Sin embargo parece que en los restos del naufragio pujolista todavía subsiste cierta alma autonomista que, aún declarándose dentro de la moda independentista, aboga por una línea pragmática muy cercana a la autonomista que CDC junto a Unió desarrolló durante muchos años en Catalunya. 


En una entrevista en La Vanguardia la defenestrada Pascal se ha atrevido a discutir al líder supremo poniendo en entredicho su jefatura desde Bélgica y sus últimas decisiones respecto a no apoyar los presupuestos de Pedro Sánchez. Se plantea incluso la formación de otra organización nueva que podría significar la división en dos del centro-derecha catalán.


Por lo que se ve el actual Partit Demòcrata tiene dos almas. La que hoy predomina, tiranizada por Puigdemont, que lo único que ofrece es confrontación con el Estado y la búsqueda de inestabilidad, y la que ahora parece mostrar Pascal. Esa otra estaba escondida por el huracán procesista que le pasaba por encima. Que la excoordinadora hable de formar otro partido demuestra que esta es difícil que pueda superar al otro alma que se echó al monte hace tiempo. Pero lo que sí puede conseguir es una escisión que dividiría en dos a las fuerza heredera del partido de Jordi Pujol. 


   ​Pascal tira de la manta y se venga de Puigdemont