Puigdemont vuelve a la idea de la lista unitaria para triturar otra vez a ERC

Junqueras decidión en su día no reeditar la fórmula de JxSí
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Puigdemont con Comu00edn y Ponsatu00ed

Puigdemont con Comín y Ponsatí. Fuente: Twitter


Desde la época de Artur Mas el otrora poderoso espacio de la extinta CDC tiene como uno de sus mantras la unión de todo el nacionalismo catalán para hacer frente a las elecciones. Al calor del Procés hallaron así el modo de frenar la pujanza de ERC para que no le arrebatara su primer lugar y seguir como faro del espacio nacionalista.


Tras el referéndum del 1O y la aplicación del 155 con las consiguientes elecciones los de Oriol Junqueras decidieron que para el 21D había llegado el momento de tomar el timón de ese espectro político. Así que los republicanos, con su líder en prisión, decidieron no reeditar la fórmula de JxSí y presentarse en solitario.


Delante tenían ya como jefe del antiguo pujolisme a un Carles Puigdemont que parecía acabado como fugado en Bélgica y sin posibilidades de lograr por sí solo una victoria electoral para conservar la presidencia que Mas le había regalado. Pero lo cierto es que ERC subestimó al antiguo alcalde de Girona y a lo que le rodeaba.


Con una campaña sustentada en su legitimidad como president y en pedir de forma machacona la unidad tras su figura logró que una plataforma creada en poco tiempo, JxCat, obtuviera el primer puesto electoral en la particular lucha entre las listas del Procés, aunque fuera Ciudadanos quien ganara las elecciones.


A partir de ahí la estrategia de legitimidad y unidad de acción del independentismo se ha convertido en un pilar fundamental del autodenominado “president legítim”. Y los de Junqueras no hacen más que zafarse de ese abrazo del oso que una y otra vez les lanza el inquilino de Waterloo para desarmarlos y conservar el liderazgo procesista.


Lo intentó nuevamente con las elecciones generales convocadas por Pedro Sánchez para el 28 de abril encontrándose con la nueva negativa de los republicanos. Ahora lo intenta con las europeas donde se presenta como candidato.


El motivo en este último caso parece deberse a que las encuestas muestran que se quedaría fuera del Parlamento Europeo, lo cual sería un desastre en su carrera política. La coalición Ahora Repúblicas (ERC, EH Bildu y BNG) se llevaría tres representantes y lo dejarían fuera.


Realmente Puigdemont sabe muy bien que ERC rechazará nuevamente esta propuesta, pero lanzarla en público le sirve para iniciar su particular campaña para volver a robarle la cartera a los republicanos como aquel 21D. Sabe muy bien que el flanco débil de los de Junqueras en el campo de los electores procesistas es su resistencia a la unidad de acción para lograr la independencia. 


La imagen que busca es demostrar que los republicanos anteponen sus intereses partidistas por encima de la independencia de Catalunya para demonizarlos y así restarles votos en un tiempo récord.


Así que cuando el expresidente, al lado de Toni Comín y Clara Ponsatí, pidió el jueves una candidatura que “recoja toda la diversidad del movimiento independentista” no lo hizo pensando en que la propuesta se aceptaría: simplemente estaba iniciando su particular campaña electoral para que no se desgaste ni un ápice su liderazgo en el campo procesista.


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