​El Procés hace aguas y Torra sigue con sus fotos

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Quim Torra (Twitter Govern1)

Reunión del Consell Executiu. Fuente: Twitter Govern


En poco tiempo un Procés ya descarrilado ha recibido varios golpes desde varios ámbitos. Los dos últimos hoy mismo desde la judicatura y el Tribunal Constitucional


El primero en forma de notificación para Quim Torra de que será investigado por la cuestión de los lazos amarillos y las pancartas no retiradas por el TSJC, y el segundo como un varapalo a la Mesa y el Pleno del Parlament por las leyes de desconexión aprobadas en septiembre de 2017 vulnerando los derechos de los diputados de la oposición.


Pero no han sido los únicos. La falta de unos presupuestos ha provocado que el Govern se haya visto obligado a un plan de contingencia, y aprobar un suplemento de crédito para paliarlo, que lleva a una limitación de gasto en las consejerías, lo que sin duda afectará a los ciudadanos. Esto se observa ya en las políticas sociales y su paulatino desmantelamiento: incremento en las listas de espera sanitarias, problemas a la hora de percibir la renta garantizada, la congelación de las tarifas del tercer sector...


Gradualmente y sin detenerse la inoperancia de un Govern centrado en el simbolismo y el folclore acaba afectando a las áreas que se deben gestionar y se olvidan. Desde los recortes iniciados con Artur Mas Catalunya ha sido incapaz de enderezar la situación de sus finanzas públicas y de su economía. Por mucho que se hayan querido vender unas cifras macroeconómicas estelares la realidad es que eso no se ha traducido en una mejora de las políticas públicas, ni tan siquiera en su recuperación a etapas pre-Procés.


Mientras un Quim Torra incapaz como jefe de un ejecutivo nos mostraba hoy su imagen firmando la notificación recibida por el TSJC donde se admite la querella de la Fiscalía por la negativa del president de retirar los lazos amarillos. 


Emulando a Carles Puigdemont, con su famosa foto con las notificaciones del TC, Torra vuelve a demostrar que más que ante un jefe de gobierno nos encontramos ante un showman que se lo juega a todo a la carta de la imagen y la propaganda. Si en otoño ya hubo varios conatos de huelgas sin presupuestos, y con un Govern a la defensiva para aguantar en el poder, la situación puede ser dramática. No hay foto que pueda tapar un conflicto social.


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