​Un siglo del Comitern: instrumento de Lenin para lograr su sueño de una revolución mundial

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III Internacional (Wikipedia)

Lenin lidera la foto de los líderes que participaron en el II Congreso de la III Internacional


Se cumple este marzo 100 años desde que Lenin fundara la III Internacional o Comintern, allá por marzo de 1919. El líder de la revolución bolchevique había logrado convencer a los suyos de la conveniencia de hacer en 1917 una revolución (la de octubre) sobre otra revolución (la de febrero) conquistando así el poder. Dos años después se disponía a expandir su revolución proletaria por todo el globo.


La aparición en escena de la III Internacional es debida a diversos factores, si bien es cierto que algunos son más preponderantes que otros para que se diera ese resultado. Un punto importante lo tuvo la I Guerra Mundial. Ante esta la II Internacional de corte socialdemócrata había fracasado al no ser un actor capaz de frenar el conflicto e incluso aceptando el mismo según los intereses nacionales de cada cual.


Otro punto relevante es que se puso a la Revolución bolchevique como modelo y objetivo a lograr. La idea era realizar revoluciones similares a la rusa que consiguieran acabar con la burguesía a nivel mundial. El fin era claro: una República Federativa Soviética Mundial. El conflicto que inicia Lenin frente a Polonia de 1919 a 1921 se lleva a cabo bajo el paraguas de la idea del fracaso socialdemócrata y queriendo exportar la revolución bolchevique a otros territorios. Para Lenin el objetivo en aquel momento es imponer lo soviético en territorio polaco como primer paso para expandirse en todo el continente europeo.


Tras el fracaso de la aventura polaca el líder ruso llegó al convencimiento de que lo más lógico era organizarse en la Comitern para lograr una revolución que intentar cabalgar una revolución mundial que no aparecería por sí sola. Ya en 1919 este esquema estaba expuesto en la declaración fundacional de la propia III Internacional. Así esta se establecía como una especie de partido de la revolución mundial donde los distintos partidos comunistas de cada zona se integrarían y seguirían la dirección marcada de reproducir el modelo de la Revolución soviética.


Tras tomar los mandos Stalin toda esta idea cambia y el objetivo leninista de la revolución mundial deja paso a que esta organización sea un instrumento más para una URSS que pasa a convertirse en la patria del socialismo por antonomasia. Con Stalin la dirección del Comitern se convierte en totalmente central y por tanto su política se aplica en base a lo que dicte la URSS.


Entre los años 29 a 34 el concepto de 'clase contra clase' no acabó de funcionar en la acción exterior del Comitern ya que en ocasiones se veía a algunos PC como sectarios, tal y como fue el caso del Partido Comunista Alemán. Realmente esta organización de acción exterior no supo lograr resultados en los países donde todavía se creía que florecería una revolución. Así ni en Alemania, Francia o incluso España esta política sustentada en la lucha de clases obtuvo algún resultado. La inexperiencia de los cuadros en estos quehaceres y las deficientes comunicaciones de la época tampoco ayudaban en demasía.


En el año 34 Hitler logra el poder en Alemania y todo da un giro copernicano. La 'clase contra clase' pasa a estar obsoleta de un día para otro y nace el famoso concepto de los Frentes Populares. La idea es integrarse de alguna manera en las democracias burguesas recuperando el concepto de 'democracia' de estas que Lenin había enviado al cubo de la basura de la historia en 1918. 


La aparición del fascismo provocó esta aceptación de la democracia, al menos formalmente, para poder establecer alianzas que llegaría a formalizar incluso con partidos de otras clases distintas a la obrera. Stalin se dio cuenta de que en los países occidentales el parlamento estaba muy arraigado en la vida de los ciudadanos, y el contexto por ello no era el mismo que en Rusia en el momento de la revolución, donde no existía esa tradición.


Todos estos movimientos donde la palabra democracia daba tanto juego eran la antesala de lo que luego daría lugar a las democracias populares surgidas en el este tras la II Guerra Mundial. Ya en la Guerra Civil española se hablaba de un nuevo tipo de democracia... pero por lo pronto en aquellos momentos a la URSS la idea le sirvió para decirle a los suyos que la burguesía caminaba hacia el fascismo y que quedarse en el lado democrático era lo correcto.


Fruto de todo esto en el 35, con Dimitrov presidiendo el Comitern, formalizó la nueva línea de reunificación del comunismo con la socialdemocracia para constituirse como Frentes Populares contra el fascismo. Así que la lucha contra el capitalismo en sí quedaba en un segundo plano y quitaba en cierta forma de razón de ser a la III Internacional por devaluar los objetivos por los que había sido fundada en su día. El fracaso de esta fórmula en España y Francia y las concesiones a Hitler de las democracias en Münich llevaron a Stalin al convencimiento de que el Comitern ya no le servía, en el nuevo contexto bélico que se avecinaba, para nada.


Así que el líder soviético optó por una simple suma de fuerzas de todos los PC teniendo como referente a la URSS pero sin ir más allá con objetivos leninistas como eran lograr una revolución mundial. La III Internacional fue disuelta en 1943 y este esquema de la simple agregación de los comunistas a la URSS fue el que se implantó hasta que la rebeldía de Checoslovaquia frente a Moscú provocó su invasión en 1968 por parte del Ejército Rojo. El esquema implantado por Stalin para sustituir la idea de Lenin había durado poco más de un cuarto de siglo antes de hacer aguas. A partir de ese momento nada ya sería igual.


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