​El déficit de EEUU crece más con Trump

|


Trump (Twitter White House)

Donald Trump, presidente de Estados Unidos. Fuente: Twitter White House


Donald Trump llegó a la Casa Blanca con la promesa de bajar el déficit de EEUU. Esta era una de las grandes propuestas que el magnate presentó a los norteamericanos para vencer en la carrera presidencial frente a Hillary Clinton, sin embargo durante su mandato no tan solo no lo ha reducido ni un ápice, más bien lo contrario: bajo Trump el déficit aumentó 621.000 millones de dólares en 2018, el más alto en toda una década. 


Esto significa que EEUU importa a su territorio más productos de los que comercializa más allá de sus fronteras, lo cual no significa que sea algo negativo, ya que en muchas ocasiones es una señal de que la economía marcha bien porque los consumidores y las empresas tienen en sus manos más dinero para gastar. Pero si se dispara demasiado también es cierto que a la larga puede tener efectos devastadores en la economía.


Que el déficit en su justa medida podía ser positivo a Trump no le convencía igualmente, por mucho que reputados expertos le señalaran lo contrario. Así que aunque el déficit haya aumentado de forma desmesurada eso no quiere decir que bajo su administración no se hayan implementado medidas con el fin de reducirlo. 


EEUU quiso aplicar a sus socios comerciales unos polémicos aranceles con el objetivo de bajar el déficit, con escaso resultado como es ya patente y con una guerra comercial que ha tenido poco sentido. Así China, la UE y México tienen un superávit en su balanza respecto a los estadounidenses que no cede por mucha medida propagandística que se intente aplicar.


El déficit comercial en EEUU aumentó a pesar de Trump principalmente por cuatro razones que son casi imposibles de modificar sin tomar decisiones que podrían llevar a un país al desastre económico. Uno de los motivos es el propio crecimiento económico de EEUU. La economía va viento en popa y está en plena expansión. 


Durante el 2018 la economía norteamericana creció a un 3% y su desempleo fue casi testimonial y estructural con un 3'7%. Así que la población tiene dinero para gastar y consumir toda clase de productos que en el mundo actual acostumbran a ser fabricados en China. Curiosamente la última vez que el déficit comercial bajó en EEUU fue durante la última gran crisis planetaria entre los años 2007 a 2009. Así que si Trump tuviera la voluntad de bajar realmente este dato debería provocar casi un cataclismo en los positivos datos macroeconómicos de su país.


Trump además con su decisión de bajar los impuestos ha engordado este problema, ya que ha provocado que haya más dinero en manos de la población que puede consumir todavía más y agrandar todavía más el déficit. Así que el recorte de impuestos de 1'5 billones de dólares que impulsó el presidente a finales de 2017 no solo provocó esta situación ya que también generó que el gobierno se endeudara aún más para afrontar una segura disminución de ingresos federales muy cercana al 1% del PIB, algo que paradójicamente también contribuye a ensanchar la brecha por tener que endeudarse fuera de su territorio.


Otro motivo del aumento del déficit es que los socios preferentes de EEUU en el mundo se han desacelerado y sus economías no crecen a un nivel aceptable. Así las poblaciones de China y la UE no consumen tanto ninguna clase de productos, incluidos los norteamericanos. En el sector empresarial de estos territorios las cosas tampoco pintan bien y no gastan ni dentro de sus fronteras ni mucho menos fuera.


La situación crítica de los socios comerciales ha provocado además que el dólar cotice al alza, lo que provoca un círculo vicioso que genera que los productos fabricados por los norteamericanos sean más caros y por ende mucho menos competitivos a nivel de precio. Así que es muy difícil que en esa situación las empresas norteamericanas logren competir más allá de sus fronteras y contribuyan al difícil sueño de Trump de bajar el déficit comercial.


El déficit comercial de un país no es resultado de un solo factor que pueda ser atajado por una medida concreta, como desde su campaña electoral quiso vender Trump. Unos simples aranceles no son suficientes para lograr algo que requiere de medidas casi épicas. 


Recapitulando: el déficit comercial es una suma de varios elementos que se dan en un momento determinado. Así como hemos visto el aumento del gasto del consumo, la bajada de impuestos que pone más dinero en el bolsillo del ciudadano y el aumento del gasto de la administración por la falta de ingresos vía impuestos son factores que generan esta situación.


Otros elementos externos, no controlables desde Washington por tanto, que ayudan a una situación de gasto disparado son una actividad económica extranjera más lenta, un dólar fuerte y un aumento de aranceles a los productos estadounidenses por parte de los socios comerciales que responden a lo que antes Trump le había aplicado a ellos desatando una más que discutible guerra comercial.


Desde la administración Trump se vaticina un crecimiento de un 3% durante el año 2019, lo cual dada la situación mundial se puede ver como demasiado optimista. La economía global va a un nivel tan lento que tarde o temprano la situación afectará de alguna forma a EEUU. Pero aunque esto se venda como positivo por el presidente lo cierto es que si se diera así es más que seguro que el déficit comercial seguiría aumentando de forma insaciable y desbocada.


Trump vendió unas medidas económicas radicales que pueden ser factibles en un folio pero que difícilmente se aguantan en la realidad. Así medidas tan neoliberales como las bajadas de impuestos para que los ciudadanos gasten más, que ha sido siempre el súmmum de las propuestas populistas de esta tendencia neocon, pueden provocar fácilmente que un país se endeude de forma alarmante y a la vez que se adelgace tanto su estructura pública estatal que necesite acudir al mercado financiero para sostenerse, generando así todavía más deuda y por ello déficit. Esta situación en algún momento puede explotar y provocar una crisis mundial como la de 2007, pero esta vez con un hundimiento total del sistema económico a escala planetaria.


   El oso ruso sigue siendo segunda potencia a pesar de China