El oso ruso sigue siendo segunda potencia a pesar de China

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Putin y Trump

Vladimir Putin y Donald Trump, presidentes de Rusia y EEUU. Fuente: Kremlin


Tras la caída del bloque del este de Europa y la implosión de la URSS en mil pedazos parecía que el mapa de dos potencias enfrentadas surgido de las cenizas de la II Guerra Mundial desaparecía de un plumazo. 


Rusia pasaba de golpe de tener voluntad de jugar un papel fundamental a nivel mundial a operar por sus catastróficas circunstancias como una mera potencia regional. Lo paradójico era que todavía contaba con un armamento de tal calibre que era difícil no tenerle respeto en cualquier lugar del globo. Esa situación le daba cierta protección frente a EEUU como ganador de la Guerra Fría junto a sus aliados de la OTAN y del resto del planeta.


Casi tres décadas después de estos sucesos esta percepción de Rusia como potencia menor y regional en el mapa global frente a terceros no está tan clara. Así es difícil discutir que EEUU continúa siendo la primera potencia sin ningún género de dudas, pero otras opiniones que sitúan como segunda fuerza a la pujante República Popular de China deben tomarse con cautela puesto que el tema no tiene que ser tan claro. O al menos no hay unanimidad entre la población mundial si echamos mano de determinados estudios que miden las opiniones de aspectos como estos.


Según la clasificación anual realizada por la empresa US News and World Report en este año 2019 EEUU, como no podía ser de otra manera, es percibido como el país más poderoso de la Tierra. Pero hay una sorpresa en lo que se refiere a la segunda posición: en contra de lo que diría el sentido común China no está tras la nación norteamericana. 


Esta lista, que forma parte de las 'clasificaciones de los Mejores Países del 2019', elaboradas por por esta compañía en asociación con BAV Group y la Universidad de Pennsylvania, se realiza por medio de encuestas a 20.000 personas de 80 estados diferentes del mundo. Lo novedoso de este estudio es que no solo se tiene en cuenta la extensión territorial y el PIB de los países, también se valoran su influencia a nivel político y financiero, sus alianzas, el poder militar y el rol que juega en los asuntos internacionales.


A los participantes se les pidió durante el año 2018 que relacionaran a 80 estados con hasta cinco cualidades específicas: liderazgo, influencia económica, influencia política, capacidad de aliarse internacionalmente y su poderío militar.


Para los encuestados EEUU es sin lugar a dudas la potencia financiera y militar que domina el escenario internacional. Durante el 2017 dedicó un gasto en equipo militar y personal de 610 mil millones de dólares. A pesar de Trump, EEUU financia como nadie a la OTAN y no duda en reforzar las coaliciones de todo tipo mundialmente invirtiendo miles de millones en ayuda militar para entregar a países aliados. Durante el mismo año el gasto que EEUU dirigió a ayuda económica superó los 35 mil millones y respecto a la ayuda militar esta se acercó a los 15 mil millones.


La sorpresa llega cuando valoramos el segundo puesto y este continúa estando, a pesar de todo lo sucedido al final del siglo XX, en poder de la Rusia dirigida con mano de hierro por Vladimir Putin. La indiscutible pujanza china no ha logrado desbancar al oso ruso del lugar en quedó tras la caída del espacio soviético como hasta entonces había sido conocido. Que Rusia continúe por encima de China en este puesto se debe a una virtud de los rusos y a un grave defecto de los chinos.


Rusia es hoy el estado con el territorio más grande del mundo. Sus fronteras tienen contacto con hasta 16 países, un caso único. Sus inacabables recursos de petróleo, gas y minerales de toda clase la convierten en la primera nación en el ranking de estos precisados elementos energéticos. 


Aunque en su día la URSS se desintegrara no es menos cierto que los rusos se han cuidado mucho de no perder su influencia en eso estados que no hace mucho estaban con ellos bajo la misma bandera. Sigue siendo primera potencia regional en su zona por tanto, sustentando esta situación en un poderío militar indiscutible.


China está considerada como la segunda economía mundial tras Estados Unidos y es el país con mayor población mundial. Su desarrollo desde los ochenta hasta hoy ha sido impresionante y ello le ha facilitado contar con el segundo presupuesto militar tras los estadounidenses. Tiene además unos planes muy claros de crecimiento y una voluntad de ejercer un papel de potencia mundial indudable en todos los campos, centrándose principalmente en el comercial y el financiero para lograr sus objetivos.


Si esto es así, ¿entonces cómo es que diferentes personas de distintos países continúan situando a Rusia por encima del gigante asiático?


La virtud de los exsoviéticos sigue siendo la misma que cuando la URSS pasó a mejor vida y los vencedores no se atrevieron a provocar un descalabro mayor en su enemigo caído: la capacidad de disuasión nuclear tras décadas de desarrollar una tecnología durante la Guerra Fría. Por mucho que los chinos tengan mayor presupuesto militar hoy les costará bastante llegar al mismo nivel que un país que estuvo más de cuatro décadas con una carrera loca frente a su rival mundial.


El defecto chino que suma a que esta percepción sea todavía así está en lo que es el talón de Aquiles de una economía tan dinámica y pujante. Y este no es otro que buena parte de la población china todavía no ha notado ninguna mejoría en su situación económica personal a pesar del gran salto que se ha realizado en su país. 


Según datos del Banco Mundial millones de chinos aún mantienen un nivel de ingresos situado por debajo del umbral de pobreza. Este rasgo propio de lugar del Tercer Mundo lastra ante la opinión mundial la percepción que se tiene sobre la República Popular. Así que mientras estos dos factores no sufran una modificación, lo cual no es sencillo, Rusia continuará siendo vista como potencia consolidada y China como la promesa de un teatro internacional distinto.


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