​Elisenda Alamany muestra que lo mercenario llega con fuerza a la política catalana

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Alamany y Maragall (Twitter ERC Barcelona)

Elisenda Alamany y Ernest Maragall. Fuente: Twitter ERC Barcelona


No son extraños los cambios de militancia o de ideología en la historia de la política por parte de muchas personalidades. Con el paso de los años una persona puede variar de opinión o de valores sin que ello pueda suponer ningún reproche por parte de terceros a esa decisión. Como dice el refrán rectificar es de sabios y quizás esas personas han llegado al convencimiento de que en ese contexto sus creencias ya no tenían cabida o cualquier otro motivo igual de legítimo.


En España no ha sido muy habitual el 'cambio de chaqueta' en los años de democracia que llevamos tras la dictadura ya que el monopolio de la escena política estaba dividido entre dos grandes formaciones de derecha e izquierda que se repartían el pastel. Era imposible pasar de un espectro político a otro. No había circulación posible de PSOE a PP o viceversa.


En la actualidad con la entrada de Podemos, Ciudadanos o Vox la situación ha cambiado y ya se empiezan a ver traspases de una formación a otra. Curiosamente en el sector conservador es donde más está sucediendo, principalmente con abandonos del PP hacia los de Rivera y Abascal.


Esta situación no es la misma de lo que relatábamos al principio de esta editorial. No estamos ante meras personas que han decidido cambiar de opción política o ideológica por el motivo que fuere. Puede darse alguna excepción, pero la realidad es que estos 'fichajes' de unos y otros sólo muestran que lo mercenario no sólo funciona en la guerra o en el fútbol, también en la política. Son profesionales del cargo que han transformado la política en una simple forma de vida. Cambiar de chaqueta es una opción más para este fin.


En Catalunya ERC hace tiempo que se aficionó a operar cual club de fútbol para conseguir aumentar su apoyo electoral con la búsqueda de fichajes a los que se ofrecían cargos y buenos puestos para lograr un cambio repentino de sus valores. No ha sido la única, pero sí la que más lo ha hecho. Y hoy hemos llegado a la sorprendente situación de ver a una exlíder de los Comuns, Elisenda Alamany, presentándose como segunda de Ernest Maragall para el Ayuntamiento de Barcelona. Toda una portavoz del Parlament hace cuatro días.


Se podrá decir que no es la única. Y es cierto. Joan Josep Nuet, comunista de toda la vida, descubrió en tiempo récord los valores independentistas de ERC. Exactamente los segundos que van entre ofrecerle un cuarto puesto para la lista del Congreso y su respuesta afirmativa. Pero lo de Alamany riza el rizo ya que el 25 de septiembre del pasado año durante una entrevista en 8TV se atrevió a afirmar que le sabía mal que la ciudad de Barcelona sirviera de aterrizaje de carreras fracasadas... quizás se refería a ella misma.



Lo mercenario se ha implantado con más fuerza en Catalunya que en el resto de España, quizás por el especial contexto que se vive con el Procés. ¿Se ha convertido la política en un mercado donde cualquiera se puede vender al mejor postor sin ninguna consecuencia? 


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