​ERC parece ya un club de fútbol sin cantera

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Junqueras juicio Procés (CCMA)

Oriol Junqueras, exvicepresidente de la Generalitat, en el juicio del Procés. Fuente: CCMA


Que a Oriol Junqueras no le ha salido muy bien su estrategia de ser el líder absoluto del Procés es algo que no hay que ser muy avispado para percatarse. Tras años detrás de ello a lo máximo que ha llegado, con el líder de ERC en prisión, es a que Carles Puigdemont le ganara la partida el 21D cuando ya daban la victoria como segura.


No estamos pues ante un brillante estratega, pero persistente no hay duda de que lo es. Y la táctica sobre el terreno siempre ha pasado por intentar birlarle a los partidos no independentistas de izquierdas cuanto más efectivos mejor. Así esta costumbre se inició en su día con el PSC y su alma catalanista en la época en que Oriol salía en las fotos con Artur Mas hasta hasta para ir al WC.


Un señor independiente como era él no iba tampoco a evitar jugar con figuras externas para lograr sus objetivos. Uno de estos sin duda era crecer en el área metropolitana. Y ni corto ni perezoso fomentó la creación de una asociación de castellano hablantes, Súmate, como si gente nacida o que llevaba viviendo en Catalunya quizás más años que el líder republicano necesitara integrarse o algo parecido votando a su formación. 


De aquí salió un tal Gabriel Rufián, el 'tipo' que habla como si estuviera en Twitter siempre y con el curioso hobby de sacar objetos en el Congreso y/o montar pollos un día sí y otro también.


Presentar a Rufián al lado de Joan Tardà para las generales parecía la idea de un estratega brillante, pero la cosa salió como un churro y una formación nacida de la casi nada, capitaneada por Xavier Domènech, le quitó por dos veces el tan ansiado primer puesto. Por lo que se ve Junqueras a partir de ahí se puso entre ceja y ceja desarmar a los Comuns y a Podemos en Catalunya.


Primero lo intentó fomentando el transfugismo al modo Albano-Dante Fachin, que ahora anda como alma en pena buscando donde cobijarse, pero se ve que la cosa no salía rápida como años antes con el PSC y decidió optar directamente por una práctica muy procesista: destrozar a los Comuns. 


Y a fe de que con la jugada de Nuet y Alamany, y de estos a los suyos y a sus votantes, parece que lo ha logrado. Incluso que se haya elegido por parte de Pablo Iglesias a un perfil independentista como Jaume Asens como cabeza de cartel al Congreso puede llegar a ser visto como una defensa ante esta OPA hostil del 'amigo' al que fue a visitar a prisión -menudo amigo.


Otra tema es que la jugada le salga bien. Al igual que la elección del hermano de Pasqual Maragall como rival de Colau: a primera vista parece buena idea, pero luego debe plasmarse en la realidad. 


La situación penitenciaria de Junqueras le ha permitido realizar estos movimientos con gente ajena a ERC sin que se levantara ninguna voz discordante en el partido. Si el actual líder de los republicanos hubiera estado en la calle durante la derrota del 21D y en otras circunstancias menos dramáticas en Catalunya seguramente ya lo hubieran echado (como pasó con Puigcercòs, Carod o Colom).


ERC parece ya un club sin cantera y con la chequera llena dispuesta a fichar todo lo que se le ponga por delante con el único fin de llegar al poder por el camino presumiblemente más fácil y rápido. 


Puede que estas puñaladas a terceras formaciones en algún momento le salgan bien, pero realmente no le servirá por mucho tiempo. Solo hay que ver a Toni Comín y su escandaloso seguidismo hacia Puigdemont. El que traiciona una vez -y Comín lo ha hecho hasta dos veces- es fácil que repita porque siempre primarán sus intereses personales por encima de los de partido. Ernest Maragall es otro buen ejemplo de ello.


Si el 21D demostró algo fue que Puigdemont solo necesitó una breve campaña de semanas, y a distancia, para girar todas las encuestas y dejar con una facilidad pasmosa a ERC en la cuneta. Porque la estrategia de Junqueras tendente a fomentar la traición en terceros o chiringuitos de estilo colonialista como Súmate hasta hoy ha demostrado ser un absoluto desastre para sus propios objetivos de ser el máximo líder del procesisme sin depender de los pospujolistes ni de listas unitarias. 


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