​Puigdemont usa otra vez el trilerismo y enseña la nueva zanahoria para su 'poble'

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Carles Puigdemont (Twitter Puigdemont)

Carles Puigdemont, expresidente de la Generalitat. Fuente: Twitter Puigdemont


Para el 21-D Carles Puigdemont prometió a su 'poble' -los independentistas, vamos- su retorno a Catalunya si ganaba entre los suyos la carrera por el liderazgo del Procés. Un encarcelado Junqueras, y por ende silenciado, poco pudo hacer para que a ERC no le metieran un gol en el descuento mandándola al infierno de los perdedores.


Cuando llegó el momento nadie en su sano juicio se hubiera puesto en riesgo con la posibilidad fehaciente de entrar en prisión o tener que huir como a buena parte de los diferentes líderes del Procés les había sucedido para facilitar la investidura a distancia de Puigdemont. Eso era lo que le pedía el 'President legítim' a Roger Torrent y a los restantes miembros de la mesa del Parlament: que se pusieran en riesgo ellos mientras él contemplaba todo cómodamente desde Bélgica.


En una entrevista radiofónica ha tenido la desfachatez de proclamar que él solo hubiera vuelto investido, con lo cual intenta justificar su mentira modificando la promesa que realizó en su día con un argumento que es difícil que se tragara un niño. Pero parece ser que Puigdemont le tiene tomada la medida a buena parte de los dos millones de votantes procesistes y no tiene miedo de que sus palabras les afecten lo más mínimo.


Tanto es así que ahora este personaje cada vez más megalómano y endiosado ha preparado una nueva zanahoria para su plebe con los claros objetivos de seguir en el centro del debate y no permitir que Junqueras desafíe su liderazgo procesista. Cual trilero de las Ramblas enseña nuevamente la bolita a los incautos votantes que nunca acertarán donde está.


Junto con su presencia en las candidaturas europeas ha lanzado la promesa de que si es elegido eurodiputado regresará a Catalunya. Lo ha justificado en que tras una hipotética elección la inviolabilidad que le daría el cargo le permitiría poco menos que transitar por la puerta del Tribunal Supremo. Sobre la recogida del acta ante la Junta Electoral ha afirmado, como cuando nos vendía la 'teleinvestidura', que su presencia no era necesaria.


¿En qué quedamos? ¿Si es inviolable por su cargo a qué viene decir que podría recoger su acta a distancia? ¿O es que lo de pasear tranquilamente por España es otra mentira más y nos está preparando para los correspondientes lloros en etapas como con las fallidas 'teleinvestiduras' con hologramas de película de ciencia ficción?


Desde el Parlamento Europeo ya han adelantado que lo dicho por el inquilino de Waterloo no es que sea inexacto, más bien es una mentira como un piano. La inviolabilidad es en el ejercicio de su cargo -no para lo que le dé la gana- y en la recogida del acta deberá presentarse ante la Junta Electoral que le corresponde, que está en Madrid.


Su excelentísimo abogado, Gonzalo Boye, al ser preguntado sobre estos temas ha afirmado que había precedentes, pero cual entrenador del Osasuna antes de un enfrentamiento ante el Gimnàstic de Tarragona ha dicho que se los reservaban para su momento. Se ve que la jurisprudencia ahora es como la estrategia futbolera...


Con todas estas pistas que nos da el propio Puigdemont y su entorno no es difícil llegar a la conclusión de que alguna mentirijilla hay en esas palabras lanzadas a la arena electoral tan a la ligera. No hace falta ser muy ducho en la materia para darse cuenta del nuevo enredo. Pero son sus electores los que deben percatarse de ello. El resto de la humanidad, incluidos muchos seguidores del Procés, hace ya tiempo que se dio cuenta. 


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