​El juicio parece ya un partido de fútbol largo y aburrido

|


Defensas JUnqueras y Romeva (CCMA)


La decisión de la Corporación Catalana de Mitjans Audiovisuals (CCMA) de retransmitir el juicio a los políticos presos al dedillo por todos sus medios parece que ha sido de todo menos una buena idea. Aunque ciertamente todo, lo que es todo, no es que lo retransmitan al milímetro. 


Así la tarde donde entraron los testigos de empresas de comunicación los cortes fueron numerosos (no ha sido la única vez). Sospechosamente salían los temas de posible malversación y parece que eso no era tan interesante.


La retransmisión del juicio se ha vuelto tediosa y aburrida. Lo que es básicamente un juicio en España. Después de la primera ilusión con los interrogatorios y con los testigos 'vips' más relevantes la cosa se ha puesto más farragosa que un partido de verano entre el Barça y un tercera holandés.


Para solucionarlo nuestros amigos de TV3 y Catalunya Ràdio han tenido la genial ocurrencia de colocarnos a tertulianos de todo pelaje y condición (la mayoría independentistas, que casualidad de la vida) para hacernos más ameno el empalagoso trance.


Pero es que en buena parte el hooliganismo y el profundo desconocimiento (o mal conocimiento interesado) es lo que ha deparado el asunto. Son a la política lo que Tomás Roncero y El Chiringuito al fútbol. El deporte rey no los necesita realmente para ser generalmente atractivo, pero lo ponen ahí para aprovechar hasta las sobras. La diferencia es que eso se hace en canales privados y lo de la CCMA nos cuesta dinero a todos nos guste o no.


Así Empar Moliner, Pilar Rahola y demás fauna del universo procesista nos dejan su sello ideológico y poco más. Ni nos aclaran dudas jurídicas ni nos informan de una manera que al menos intente ser objetiva. Si Roncero casi todos sabemos de qué equipo es lo de Moliner tampoco genera muchas dudas.


Para esto quizá con un resumen diario acompañado con expertos juristas hubiera sido suficiente y mucho más barato. Pero sabemos bien que había que llenar las calles para ver las pantallas gigantes (las que a la señora Colau no le gustan cuando juega la selección) y mantener al 'Poble' en guardia y trempat ante el largo momento histórico que vivimos.


Pan y circo” decían en tiempos del César. Ya sabemos que la propaganda es el fin de la cuestión para tal despliegue . Pero es que esta parece haberse transformado en un circo aburrido que solo encandila a los más fanáticos. Incluso el fútbol al lado de esto parece más cultura que la etiqueta de 'circo moderno' que algunos contemporáneos hoy le han querido colgar. Al menos entretiene sin vaciar los cerebros de criterio propio.


   ​Empar Moliner, Antón Losada, Bea Talegón...el Procés y la doble moral