​El Sindicato Vertical se reencarna en Catalunya

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Huelga CDR 21F 2

Huelga independentista del 21-F. Fuente: Twitter CDR Catalunya


Tras la Guerra Civil los golpistas del General Franco tenían una patata caliente encima de la mesa. La ilegalización de los sindicatos de clase debía rellenarse con alguna respuesta a la conflictividad laboral y justificar su desaparición. La solución fue la propia de cualquier Estado totalitario de la época: la unión en una misma organización de patronos y trabajadores. Nacía así el Sindicato Vertical.


Con la llegada de la democracia una de las conquistas sociales de los trabajadores fue la de la recuperación de los sindicatos de clase separados de la patronal y con libre afiliación. Así aparecieron las organizaciones mayoritarias, CCOO y UGT, que han sido los protagonistas hasta ahora en la conflictividad social y su resolución.


Sin duda el sistema puede ser criticado justamente por los innumerables déficits que atesora, pero no se puede negar que tanto en su origen como en su desarrollo estas entidades no han sido creadas por el poder ni tampoco perviven únicamente por su aquiescencia. En resumidas cuentas: no se parecen en nada al Sindicato Vertical ni en origen, ni en actividad y tampoco en finalidad.


En Catalunya tras los hechos del referéndum del 1 de octubre se han alentado hasta tres 'vagues de país' utilizando como pantalla a un sindicato con mínima representación como es el Intersindical-CSC, de ideas claramente independentistas. Este ha sido hasta ahora residual y su única relevancia la ha adquirido en el momento en que el poder, esto es la Generalitat, así lo ha decidido. Está liderado además por una persona, Carles Sastre, con un oscuro pasado.


Que en las últimas elecciones sindicales de los funcionarios catalanes haya pasado de la irrelevancia más absoluta a ser segunda en porcentaje de votos e igualar a la primera en número de delegados no debería resultar extraño si observamos el gran padrino que tiene, que no son otros que los partidos que dirigen el Procés y la Generalitat.


Que su objetivo es simplemente político y alejado de lo que tradicionalmente corresponde a un sindicato de clase lo demuestran hecho como un tweet de la ANC animando a votar a esta organización con el slogan 'Vota per un sindicalisme compromès amb el país'. Estamos pues ante un plan para lograr que cualquier esfera social, en este caso la laboral, se plegue a los designios de una élite.


Curiosamente si el franquismo quiso ahogar en su día la conflictividad social por medio de una organización creada ad hoc que le ayudara a instaurar su Estado dictatorial en unión de los patronos, hoy en Catalunya la idea se reencarna con la promoción de un único sindicato que dejando de lado esta conflictividad (y en unión de un gran patrono como la Generalitat) se centra exclusivamente en un objetivo propio del poder siendo auspiciado y promocionado por este. 


Que no exista separación entre fuerzas sociales que deben velar por diferentes intereses es una mala noticia para cualquier país. 


   El independentismo cala hondo entre los trabajadores de la Generalitat