​Con el Procés la presunta corrupción se ve como normal ante el Supremo

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Banquillo acusados Procés (324)

Banquillo de los acusados del Procés. Fuente: 324


Las maratonianas sesiones en el juicio celebrado estas semanas en el Tribunal Supremo han dejado diversas perlas para la posteridad. Ciertamente se pueden destacar innumerables elementos relevantes y que darían para cientos de editoriales.


Pero en la sesión donde se ha interrogado a los testigos relacionados con empresas de comunicación, que llevaban el tema promocional para el Generalitat del referéndum del 1 de octubre, ha sido bastante clarividente de la situación real que existe hoy en Catalunya socialmente.


Ante las preguntas de fiscalía y abogacía del Estado sobre las facturas y los cobros estos testimonios no han dudado en declarar que no habían cobrado por su trabajo e incluso que tampoco pensaban reclamarlo.


Han venido a 'defenderse' (por llamarlo de alguna manera) argumentando que habían realizado "facturas en negativo", “abonos” y otros símiles bastante extraños. De forma resumida venían a decir que habían trabajado gratis o que no lo habían hecho y que tampoco pensaban mover un dedo para cobrarlo. Lógicamente está bastante claro que intentaban tapar a la Generalitat para que los entonces responsables no respondieran de un evidente delito de malversación.


Parece muy claro que han logrado exactamente lo contrario de lo que se proponían. En el 

ordenamiento jurídico español las empresas no pueden regalar lo que les dé la gana sin justificar ante el erario público la dispensa. Existe una normativa fiscal al respecto. Es más: los particulares tampoco podrían donar bienes de determinada cuantía sin informar a la AEAT. Parece ser que estas personas no conocían esto.


Pero lo grave no es esto. Lo grave es que estamos ante empresas que habitualmente hacían (y hacen) trabajos para un ente público que debe ser absolutamente transparente. ¿Quién nos dice que alguien no ha recibido otro tipo de contrapartidas como mordidas, comisiones o demás? ¿Es normal que alguien diga ante todo un juez del Supremo que ha hecho un trabajo de 80.000€ para una Administración Pública de forma totalmente altruista y que no piensa cobrarlo?


Lo preocupante es que estas personas hayan declarado eso tranquilamente ante el Supremo. Y lo es porque lo han hecho con una tranquilidad que no demuestra ignorancia sobre los posibles delitos o faltas: muestra normalidad.


Si algunos agentes económicos de una sociedad como la catalana (que además contratan con la Administración) no ven ningún problema en trabajar gratis (cosa que dudamos) en una sociedad de mercado con competencia es que algo no marcha bien en la Catalunya del Procés y en su estructura económica.


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