​Los partidos procesistas presentan candidaturas a Madrid de ruptura total

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Gabriel Rufiu00e1n ERC (CCMA)

Gabriel Rufián, hasta ahora portavoz adjunto de ERC en el Congreso. Fuente: CCMA


Si alguien espera que tras el 28 de abril haya algún cambio en las relaciones entre las formaciones que integran el Procés y los grandes partidos españoles, principalmente el PSOE, ya se puede ir quitando la idea de la cabeza. Tanto el PDeCAT como ERC han decidido presentar candidatos a las elecciones que por su falta de preparación o fanatismo no piensan tomar esa senda ni soñando.


Carles Puigdemont ya hace tiempo que quiere disciplinar a la ex-CDC con vistas a que su nuevo instrumento, La Crida, tome relevancia y el PDeCAT se ciña a sus objetivos políticos personales. El exPresident está en una situación de 'guerra total' con el Estado español, así que no piensa permitir ninguna flaqueza entre los suyos para la lucha por la independencia. Su situación personal en Waterloo tampoco ayuda a cualquier freno a esta postura maximalista.


Tras lograr la salida de Marta Pascal de la dirección del PDeCAT y poner en la poltrona a un dócil David Bonvehí considera que el último reducto que le queda por tomar es la de su representación en el Congreso de los Diputados, que con figuras como Carles Campuzano no sigue sus dictados todo lo que le gustaría. Le gustan más nombres guerreros y adeptos a la causa de forma contrastada como Míriam Nogueras o Eduard Pujol, que son de su línea de 'al enemigo ni agua'.


Por el lado de ERC la cosa no parece ir mejor para el camino del diálogo. La salida de Joan Tardà de las listas provocará el liderazgo de Gabriel Rufián en el grupo. Rufián ha demostrado durante estos años que su único discurso es la confrontación pura y dura con todos los grupos de la Cámara (incluso con Podemos). El espectáculo y el lucimiento ante los medios de comunicación son su único objetivo.


El republicano además adolece de la preparación necesaria para tender puentes o algo parecido. Siquiera para elaborar un discurso de más de dos frases. Su elección para el puesto por parte de Oriol Junqueras demuestra que este sigue una estrategia donde no espera lograr nada en Madrid. Si algo importante se tiene que negociar algún día olvídense de que Rufián sea protagonista de algo. No está preparado ni su partido confiará en él para eso.


Así que, lejos de lo que fue tradición durante décadas en la política catalana, los partidos procesistes han decidido tirar por la borda cualquier opción para un futuro diálogo. La derecha española y el ala más conservadora del PSOE pueden estar tranquilos en este aspecto. 


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