​Fútbol y política no están mezclados, los mezcló Piqué

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Piqué (Miguel Ruiz FCB)

Gerard Piqué, central del Barça. Fuente: FCB/Miguel Ruiz


Llamaron mucho la atención las declaraciones de Gerard Piqué tras el partido de Copa jugado en el Santiago Bernabéu. Tras las preguntas de los periodistas ni corto ni perezoso les respondió a estos recriminándoles que estuvieran más por el VAR que por el juicio del Procés, sacando a colación la figura de lo que él entiende son “presos políticos” y su inocencia.


Lógicamente esto trajo una polémica que generó las lógicas respuestas, algunas muy desafortunadas como las de Carlos Herrera, periodista de la COPE. Tras el partido del sábado nuevamente en Madrid, Piqué hizo alusión a las mismas y especialmente a las del locutor estrella de la radio de los obispos que le había lanzado unas palabras despectivas.


Reivindicó el derecho a dar su opinión y nuevamente entró en el tema del juicio. El problema es que inició su discurso con la siguiente frase: “Fútbol y política están mezclados”. Esta idea parece que sirve al central catalán para justificar el hecho de opinar sobre temas políticos aunque sea un profesional del balompié. 


Y aquí está el quid de la cuestión: ¿fútbol y política están mezclados o los mezcló Piqué el miércoles respondiendo con una perorata política a preguntas de la prensa deportiva minutos después de acabar el Clásico?


Mezclar fútbol y política es algo que han intentado algunos desde tiempos inmemoriales. El deporte rey genera un movimiento de masas muy apetecible para el poder y la propaganda. No en vano tras las palabras de Piqué los primeros que surgieron para felicitarles por las mismas fueron personajes como Puigdemont o Torrent, entre otros.


Realmente el único que mezcló política y deporte la pasada semana fue el propio Piqué. Fútbol y política no están mezclados de por sí... los mezcla gente por sus propios intereses o ideología. Y eso, ni más ni menos, fue lo que hizo el defensa catalán sin venir a cuento con una clara intención.


Piqué también reivindicó su derecho a opinar cuando quiera. Lógicamente puede hacerlo tras un partido como el del otro día, pero deberá aceptar entonces que los demás también tengan derecho a criticar, de forma correcta, una acción que solo busca una objetivo político a costa del fútbol. Decir que eso que hizo lo han hecho tradicionalmente ideologías de muy dudosa reputación a lo largo de la historia también es libertad de expresión y no es faltarle al respeto.


Si Piqué hubiera dado su opinión en sus ratos libres o en cualquier momento distinto a la salida de un Clásico nadie hubiera podido tacharle de usar el deporte para favorecer a su ideario político. Porque fútbol y deporte no están mezclados, ya que cuando eso ocurrió no era en momentos históricos muy edificantes. Fútbol y política se mezclan por personas como Gerard Piqué.


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