​'Pablenin' no es Lenin, diga lo que diga Losantos

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Pablo Iglesias (Twitter Podemos)

Pablo Iglesias, líder de Podemos. Fuente: Twitter Podemos


Federico Jiménez Losantos acostumbra a utilizar unos curiosos adjetivos despectivos para calificar de manera burlesca a aquellos personajes que día tras día intenta desprestigiar en su programa. Su inquina contra los miembros de la izquierda es ya conocida. Su manía persecutoria frente a los comunistas también.


Resaltaba Max Weber hace ya un siglo la figura del converso. Este curiosamente destacaba siempre en la persecución y ojeriza frente a los que tenían la misma ideología que él anteriormente había profesado. Como si tuviera que demostrar algo a sus nuevos compañeros matando su pasado.


Por eso Losantos muchas veces yerra en los motes que les pone a determinados personajes: su pasión de ex-comunista converso le lleva a usar calificativos poco acordes con la realidad y donde incluso a quien desea desprestigiar sale ganando. Ese es sin duda el caso del líder de Podemos, Pablo Iglesias, a quien el locutor de Teruel acostumbra a llamar “Pablenin” intentando identificarlo con Lenin de forma muy generosa.


Lenin fue una personalidad fuera de lo común. Se le podrá tildar de lo que se quiera, pero no se puede negar que es uno de los individuos más importantes del siglo XX. Generó el movimiento de masas más grande de la historia y marcó toda la pasada centuria mucho más allá de la fecha de su muerte. Su única pasión fue la Revolución. No estaba casado con nada más.


Pablo Iglesias no es ni remotamente parecido al político ruso. El líder de Podemos tiene varias pasiones además del cambio social. Lo ha demostrado una y mil veces en los últimos años. De tener un nivel de puntuación muy positivo entre la población española ha pasado a ser denostado por la mayoría de esta, incluso por los suyos.


Su formación tenía hasta hace dos días las mejores expectativas y las ha dilapidado en un abrir y cerrar de ojos. No ha sabido dirigir a su formación partiéndola por la mitad y hundiéndola. Como líder opositor en el Congreso tampoco ha sido mucho mejor, acabando por hacer un puro seguidismo del PSOE de Pedro Sánchez que lo lleva de cabeza a la irrelevancia política.


Asimismo ha tomado decisiones en su vida personal (el famoso 'casoplón' con consulta vergonzante a los afiliados morados de paso) que le han puesto a los pies de los caballos. Además últimamente parece que tiene especial gusto por dirigirse por caminos que lo llevan a que su grupo tenga menos de la mitad de los diputados con los que cuenta ahora en la Cámara Baja. Le ha tomado gusto al asunto.


Es el caso de Catalunya, donde al parecer es proclive a colocar como candidato a Jaume Asens, conocido independentista muy cercano a las tesis de personajes de derechas como Puigdemont... su olfato político debería decirle que perderá así uno de los pocos lugares donde los morados lograron ser primeros en las últimas generales. Pero como el susodicho Asens le cae bien parece que la nariz queda anulada y estima oportuno suicidarse directamente. Todo un animal político...


Así que intentar identificar a Lenin con Pablo Iglesias es darle galones y categoría a una persona que no ha demostrado nada para tal cosa. Aquí Losantos más que despreciar a Iglesias le pone por las nubes sin merecerlo, simplemente porque así cree que lo desprestigia más ante los suyos. Pero en realidad el líder de Podemos se parece al de los bolcheviques como un huevo a una castaña.   


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