​Vox esconde a Abascal

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Fuente: VoxEspaña


Normalmente en las elecciones los gurús de las campañas acostumbran a tener un dilema a la hora de encarar la carrera electoral. ¿Hay que poner el acento en el partido o en el candidato ante el elector? La decisión que tomen dependerá de cómo esté la marca o el candidato cara a la opinión pública. 


Así si la marca está bien vista se tenderá a potenciar a esta durante la campaña y viceversa: si la enseña partidista está por los suelos se dará mucha más visibilidad al candidato, que se presupone deberá tener carisma para ello. Si ambas cosas están mal es cuando la cosa es preocupante... aunque se llega también a soluciones mixtas para capear el temporal.



En el actual panorama político español los partidos como marcas están por los suelos. Así que se acostumbra a poner al candidato por encima de ellas. Pedro Sánchez, por ejemplo, que nunca fue un buen candidato ahora tiene crédito por sus ocho meses de Gobierno y su figura sirve como buque insignia. Así que su equipo se centra en esto y no en la marca PSOE como tal.


En cambio en Andalucía el PP prefirió esconder a Moreno Bonilla y a su enseña poniendo el acento en Pablo Casado. Su resultado fue pésimo, pero consiguieron la Junta, que es lo que querían. Soluciones en forma de parche que hacen un apaño.


El caso de Vox es más curioso. Puede decirse que hoy por hoy es la única marca electoral que puede generar réditos electorales como tal. A pesar de sus representantes. Santi Abascal no ha demostrado ser un líder con el carisma suficiente para arrastrar a los electores a las urnas para apoyarle.


Ante este problema la organización de extrema derecha ha optado por tapar a su candidato, que le puede generar más problemas que otra cosa. Y lo ha hecho sacándolo de la escena pública y escondiendo su figura el máximo de tiempo posible hasta que la cursa electoral coja ritmo las últimas semanas.


Saben que ahora mismo su enseña es lo que genera valor en un mercado electoral que es muy caprichoso y cambiante. Y eso hoy en día es oro puro para cualquier partido. El líder no se presta a entrevistas y su actividad pública se centra en tweets que cargan contra adversarios para reforzar a su partido frente a los demás.


De aquí al 28 de abril Vox actuará más como una persona que cobra vida que como una organización al uso. Sus líderes y sus opiniones pueden dañar más que favorecer sus expectativas electorales.


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