​A Pedro Sánchez todas las encuestas le dan la razón

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Pedro Sánchez (Video Moncloa)

Pedro Sánchez, presidente del Gobierno


Cuando Pedro Sánchez tomó la decisión de no convocar elecciones tras la moción de censura a Mariano Rajoy y continuar con el cargo de presidente del Gobierno el máximo de tiempo posible para relanzar su papel y el de su partido acertó plenamente.


Hasta ese momento el PSOE con su candidatura había cosechado las dos peores derrotas electorales de toda su historia, estando a punto incluso de pasar a ser tercera fuerza y seguir el camino de irrelevancia y desaparición de sus partidos hermanos a nivel europeo.


Las encuestas electorales normalmente son muy criticadas por diversos motivos, desde que son simple propaganda con un uso espurio hasta la duda de que sean un instrumento realmente válido tras los múltiples errores que a lo largo de la historia han ofrecido.


Una encuesta no es más que un intento de 'fotografiar' un momento de opinión determinado. Nótese que decimos 'intento' ya que no poner esto en la frase indicaría que cualquier encuesta es válida, lo que no es cierto.


Pero para lo que sí pueden servir, más que para la quimérica pretensión de acertar plenamente, es para mostrar una tendencia. En el caso español de estas semanas unas y otras dan distintas mayorías que básicamente giran en dos grandes ideas: una coalición formada por las tres derechas ganaría las elecciones superando el 50% del electorado o no lo harían dando opciones a Sánchez de continuar en Moncloa.


Así NC Report e InviMarkt darían entre un 52 o 53% a la coalición formada por PP, Ciudadanos y Vox con los populares y los naranjas por encima del 20%. En cambio GESOP y GAD3 situarían al tridente de la derecha con menos de la mitad de los votos, 47 o 48%, con los de Pablo Casado rozando el 20% y con un Albert Rivera que no llega a esa cota.


En los que todas si coinciden en cambio es en una cosa: en todos los escenarios el PSOE de Pedro Sánchez eleva sus pobres resultados de 2015 (22,01%) y 2016 (22,66%) dándole como mínimo un 24% de los votos y dándole opciones a lo que frente a Rajoy nunca tuvo: ganar.


Así que si algo veraz y válido muestran estos datos es que Sánchez cuando inició esta estrategia sabía bien lo que se hacía y pese a todas las presiones, incluso internas, su hoja de ruta era la válida tanto para su partido como para su persona.


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