​La alianza procesista de ERC con Puigdemont y el PDeCAT no aguantará demasiado

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Quim Torra Generalitat (Gencat)

Quim Torra, presidente de la Generalitat. Fuente: Generalitat


Se ha señalado la imagen de la entrada de Quim Torra en la sala donde se iba a juzgar a los líderes procesistes como sintomática de la ruptura total entre los dos cerebros pensantes de lo que sucedió en 2017, que no son otros que Oriol Junqueras y Carles Puigdemont.


Ciertamente durante este tiempo diversas pistas nos indican que ambas partes de la alianza nacionalista catalana no se soportan. Declaraciones de Junqueras y de su familia no han dejado en muy buen lugar la figura del inquilino de Waterloo.


Si todo pudiera justificarse en que son las relaciones personales y no de otro cariz las que se ven afectadas la cosa no iría a mayores. No hace falta caerse bien para trabajar juntos. Y en política menos. Pero está claro que sí que hay una afectación directa en la alianza que hasta octubre de 2017 parecía más que boyante.


La actuación de Roger Torrent en el asunto de la posible investidura telemática de Puigdemont es el ejemplo más palpable de que estos socios no están muy bien avenidos. Aunque traducido puede significar esto: ni un solo miembro más de ERC se arriesgará a padecer prisión por un President que se atrevió a abandonar a los suyos sin avisar y con nocturnidad.


Y es por ese motivo el desplante ayer de Junqueras y Mundó al no girarse para saludar al 'President títere' puesto por quienes ellos consideran desleal con los suyos y con su causa. Que Junqueras no es más claro en su crítica a Puigdemont porque ahora mismo debilitar la unidad afectaría a los suyos es algo difícil de rebatir.


Otra cosa es que en algún momento esa unidad, que se coge por los alfileres del puro interés político, no reporte los suficientes beneficios a la parte que a él le toca representar. Por ejemplo lo que sería una larga condena en prisión. O que en unos comicios autonómicos los números no dieran para seguir con un Govern de corte propagandístico.


Hay muchas situaciones que pueden provocar un resquebrajamiento de la alianza. Y más cuando ambos actores principales no se soportan y están esperando la menor oportunidad para apuñalarse por la espalda. Así que tarde o temprano asistiremos al derrumbe de una alianza que cara a la galería parece pétrea y eterna.


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