​EEUU y Colombia usan la ayuda humanitaria como presión hacia Venezuela

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Donald Trump 1 (White House)

Donald Trump, presidente de EEUU. Fuente: Twitter White House


Ya hace días que suenan en los mentideros la intención de EEUU y sus aliados en la empresa venezolana de introducir en la República bolivariana ayuda humanitaria diga lo que diga el gobierno de Nicolás Maduro y sin acordarlo con el mismo.


Es una medida de presión más para lograr una división interna en el país y destinada sin duda para desprestigiar todavía más a Venezuela en la batalla propagandística internacional que se está llevando a cabo.


El autoproclamado presidente Juan Guaidó ya usa desde hace días este tema en la guerra interna que la oposición más extremista ha declarado al gobierno. Con los elementos opositores más moderados fuera de juego, como Henrique Capriles, Donald Trump ha decidido apostar por los más fanáticos para lograr unos determinados fines claramente económicos.


La historia es que Guaidó pidió 60 toneladas de alimentos y medicamentos y sus nuevos aliados internacionales tardaron un suspiro en tenerlo todo preparado. Pero detrás del relato hay una realidad: es una forma de degradar la legitimidad de los de Maduro y socavar la soberanía venezolana muy inteligente (aunque moralmente discutible).


El conflicto de la ayuda tiene como protagonista por ahora la frontera con Colombia, que ha tardado poco en meter cuchara para avivar un conflicto en el que está especialmente interesada dada su rivalidad ideológica tradicional con los venezolanos desde que Hugo Chávez llegó al poder.


Así la Guardia Nacional instaló en el puente binacional Tienditas (Cúcuta) contenedores y la parte posterior de un carrotanque para bloquear el paso en una de las tres zonas seleccionadas por la oposición y sus aliados externos para entregar la ayuda humanitaria.


En este lugar se organizó el primer encuentro logístico con los dos diputados venezolanos exiliados y delegados por Guaidó, José Manuel Olivares y Gaby Arellano, encargados de coordinar la distribución de las ayudas.


Al igual que hay mucho funcionariado en el lado colombiano en el venezolano hay una fuerte presencia militar. Maduro se opone a la entrada de la ayuda y solicitó a todos los alcaldes de las poblaciones fronterizas de San Antonio, Ureña y Rubio que se abstengan de recibir lo enviado desde el lado colombiano. La gobernadora del estado Táchira, la opositora Laidy Gómez, manifestó su apoyo a la comisión humanitaria.


De esta forma el conflicto puede estar servido. De lo que no hay duda es que la oposición utilizará sin dudarlo como ariete lo ofrecido de forma externa sin importarle las consecuencias. Y el gobierno se verá obligado a actuar si no quiere que su legitimidad se vea amenazada.


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