​La Crida de Puigdemont y los 21 puntos de Torra muestran el infantilismo del Procés

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Quim Torra 1 (Parlament Job Vermeulen)

Quim Torra, presidente de la Generalitat. Fuente: Job Vermeulen/Parlament


Parece que la adolescencia ha vuelto a las mentes de los líderes procesistas hoy más destacados. Esta mañana nos hemos despertado con un tweet de La Crida, el nuevo juguete de Puigdemont, donde junto a una foto en blanco y negro de exiliados republicanos huyendo ponían los nombres de sus 'exiliats'.


Ante la escalada de críticas han retirado el comentario. Pero la ignominia de comparar situaciones totalmente distintas utilizándolo sin ningún pudor ha quedado para la posteridad. Entre los bloqueos a lo que no le gusta y esto de su nuevo partido único, la verdad es que la imagen de Carles Puigdemont queda de todo menos democrática.


Pero su títere en la presidencia no le va a la zaga. Quim Torra le presentó 21 puntos a Pedro Sánchez el pasado 20 de diciembre el día previo al Consejo de Ministros celebrado en Barcelona. Se parecen en poco a los que Mas le llevo en su día a Mariano Rajoy. Más bien parecen redactados por un adolescente fanatizado en un día de resaca.


El texto, en el que sin duda ha participado Puigdemont y otras mentes brillantes, es un cúmulo de demandas infantiles de un grupo de gente que ha perdido toda noción con la realidad. El Procés está ahora en una etapa infantil del que le será muy difícil salir. Nadie envidiará a los que deban sentarse en el otro lado de la mesa para debatir demandas a cual más descabellada.


Pedir separación de poderes y a la vez que se obvie la vía judicial es un ejemplo. Hablar todavía de Franco 40 años después de muerto muestra que alguno se ha quedado en el 75... y así todo. El segundo punto es el de la autodeterminación, como no, después de un primero sin sentido diciendo que “no se puede gobernar contra Catalunya” para adornar la única demanda real que se hace realmente: la independencia, claro.


Y entre todas ni una sola económica, social o de otro tipo -ni siquiera cultural. En 21 puntos Puigdemont y los suyos no han encontrado un solo hueco para hacer una demanda palpable. No sabemos lo que piensa Pedro Sánchez de todo esto, pero diríamos que un negociador hábil lo tendría bastante fácil para jugar con la otra parte. Al final realmente no están pidiendo ni una sola cosa que suponga un coste para las arcas españolas más allá de la quimérica e imposible independencia, solo gestos... ¡que hábiles negociadores!...¡qué suerte para el PSOE!.


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