​Extender la tensión del Procés como si fuera un chicle

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Quim Torra (Twitter Torra)

Quim Torra en el acto de conmemoración del bombardeo de la Garriga. Fuente: Govern/Rubén Moreno


Otro fin de semana con el monotema del Procés en primera línea en Catalunya. Por un lado el nacimiento de 'La Crida', ese artilugio que es el partido de Carles Puigdemont por mucho que nieguen que lo es e intenten disimular llamándolo “movimiento” u otros subterfugios.


Por el otro el enésimo acto de Ciudadanos en una población catalana con escenas vergonzosas de odio e insultos, esta vez en Torroella de Montgrí. Ni que decir tiene que todas esas acciones son execrables y denunciables, pero tampoco hay que negar que le construyen el discurso a los de Albert Rivera e Inés Arrimadas.


Vox también ha salido a la palestra denunciando que los naranjas votan junto a los procesistas para crear un cordón sanitario en torno a ellos, con lo cual los de Abascal denuncian la persecución pero a la vez le vienen a decir a los de Rivera que no tiene sentido que voten algo así junto a los que les fustigan así.


Ciertamente a nivel electoral en Catalunya los que ganan últimamente es lo que entran en este juego de enfrentamientos patrioteros. Como se ha visto desde 2012 toda formación que no se sitúe en un lado u otro de la línea está abocada al fracaso (Comuns, PSC y Unió son buenos ejemplos de ello).


Así no es de extrañar que los primeros interesados en que siga todo este contexto político y social son los propios contendientes. Como en el fútbol las grandes rivalidades son las que generan afición y por eso los enemigos más acérrimos necesitan de la existencia del otro para no desaparecer ellos.


Ni CDC, con sus casos de corrupción; ni Ciudadanos, un partido creado de la nada, estarían donde están sin la actual situación. Les interesa estirar el Procés y la tensión que lleva aparejada al máximo. Y parece, en vista de los años que han pasado, que el invento tiene una elasticidad digna de admirar, porque aguanta semana tras semana.


Deberían tener cuidado con que la goma no se rompa o se suelte y vuelva de golpe a su posición inicial causando estragos. Al final el ser humano no vive solo de banderas y patrias.


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