​Escándalo sexual en el Monasterio de Montserrat

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Montserrat (Abadia Montserrat)

Monasterio de Montserrat. Fuente: Abadía de Montserrat


El Monasterio de Montserrat (Barcelona) ha reaccionado a la denuncia presentada contra uno de sus monjes por abusos sexuales a un menor en 1998 con un comunicado. La institución ha condenado el suceso y ha explicado cuál ha sido su actuación en estos años.


“Condena más absoluta de los abusos cometidos contra menores”, ha informado la entidad eclesiástica sobre el presunto encubrimiento por parte de los dos últimos abades de los abusos cometidos por uno de sus monjes. La información, avanzada por El País y El Periódico, apunta que supuestamente no tomaron ninguna medida más allá de cambiarlo de centro sin informar del motivo al cuerpo religioso ni notificarlo al Vaticano.


La dirección, que ha sostenido que el monje Andreu Soler “dio siempre una versión diferente de los hechos denunciados”, ha detallado que no tiene constancia de “ninguna otra denuncia” contra el eclesiástico y ha mostrado su voluntad de actuar con transparencia y su compromiso para “luchar contra estas actuaciones tan execrables, especialmente en el seno de la Iglesia”.


En el escrito se explica que el abad Josep Maria Soler mantuvo varios encuentros con la víctima Miguel Ángel Hurtado y su familia, y que como medida preventiva en el año 2000 se apartó de “toda actividad pastoral y de contacto con jóvenes al presunto agresor y lo destinó a la casa dependiente de El Miracle”. El religioso, que murió en el 2008, era responsable del grupo scout católico Servei Escolta de Montserrat, del que formaba parte Hurtado cuando sufrió los abusos con 17 años”.


El Monasterio cuenta que el agredido envió una carta al abad en 2003 en la que decía que tras hablarlo con su familia “no querían denunciar los hechos” y pidieron una “ayuda económica” para pagar la terapia psicológica, así como una aportación a una entidad de ayuda a jóvenes que habían sufrido abusos. La institución accedió y le entregó 8.600 euros.


Según esta versión, después se produjeron “varias llamadas” para interesarse por su “evolución” y en 2004 se produjo la primera reunión en persona entre ambos. En 2011 y 2015 Hurtado volvió a ponerse en contacto y se vio con el abad para, en esta última cita, expresarle su “malestar” por un libro del Servei Escolta de Montserrat, en el que figuraba como uno de los autores el agresor, al que se elogiaba por su trabajo educativo en la entidad.


La víctima, tal y recoge el comunicado, solicitó la retirada de la publicación, condición que fue aceptada por Soler. En ese encuentro Hurtado devolvió el “dinero de la ayuda económica que se le había dado”. A principios de 2016, el abad le escribió una carta para informarle que “se habían retirado del mercado todos los libros que aún había de esta publicación”.





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