​La derecha española se convierte en tridente

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Pablo casado (pp)

Pablo Casado, presidente del PP. Fuente: PP


Tras la caída del tradicional bipartidismo en España las parcelas ideológicas usuales de 'izquierda versus derecha' se han fragmentado tanto que han dado lugar a la aparición de nuevos actores que abrazan los trozos del cristal roto.


En la orilla de la izquierda quizás se ha sabido encajar mejor el cambio por la existencia de dos formaciones que se situaban en esta esfera desde el inicio de la transición, concretamente PSOE e IU, por lo que el terremoto ha sido más numérico (la posibilidad del sorpaso de Podemos sobre el PSOE, que ahora parece remota) que por la aparición de nuevos jugadores en el tablero. 


En cambio en el área de la derecha la cosa ha tomado un cariz que hace unos años hubiera sido muy difícil de vaticinar. De las muchas cosas que pueden ofrecernos los resultados en Andalucía uno de ellos es la señal de la conversión de una derecha única y omnipresente, personificada en el Partido Popular, en una suerte de tridente donde cada votante escoge si se escora más o menos en ese espacio político.


Que la derecha española se haya visto obligada a ofrecer tres 'menús' distintos (PP, Ciudadanos y VOX) para sus posibles comensales muestra que quizás en España, por ahora, se acabó la época de los grandes partidos capaces de aglutinar a toda suerte de votantes bajo sus siglas.


Así la batalla que llevó a cabo Aznar en los 90 para derribar a Felipe González intentado pisar a la vez los terrenos de toda la derecha y del centro se presenta hoy demasiado lejana para que otro líder político conservador pueda volver a repetir, al menos en un futuro inmediato, tal estrategia. Quizás la salida de Mariano Rajoy del poder se deba principalmente a esta incapacidad de adaptación a un mundo nuevo.


En Andalucía el PP se ha visto obligado a pactar con los que hoy son sus rivales en su propio territorio. Y no solo eso: a partir de Andalucía los líderes de dicha formación, que fundó Manuel Fraga con la idea de aglutinar a toda la derecha, se han visto obligados a realizar por toda la geografía española declaraciones que abren la puerta a repetir el tridente en cualquier lugar donde fuere necesario para llegar al poder.


La derecha española se ha fragmentado para adaptarse a la nueva situación. Y los puritanos conservadores (frente a las ideas de extrema derecha de VOX o ante Ciudadanos como actor que les pueda robar la cartera) no tienen cabida para prosperar en la nueva realidad. Incluso el mismísimo Aznar se ha adaptado.


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