​El Poder Judicial no puede elegir a sus propios responsables

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TJSC (CGPJ)

Fuente: CGPJ


Desde la llegada de la democracia a España el debate sobre quien debe seleccionar a los responsables del Poder Judicial ha sido recurrente y siempre marcado por dos posturas enfrentadas.


Por un lado una conservadora (y que en teoría defienden la mayoría de la clase judicial) que aboga porque sean los propios jueces quienes elijan a sus responsables y otra progresista que defiende la elección a partir de las Cortes de estos.


La noticia hoy de la elección de Manuel Marchena como candidato a presidir el CGPJ y el Tribunal Supremo ha vuelto a poner sobre la mesa ambas posturas irreconciliables y enfrentadas.


La realidad es que en nuestro Estado los tres poderes -legislativo, ejecutivo y judicial- encuentran su legitimidad en la soberanía del pueblo español, por lo que defender que uno de esos poderes se auto-regule sin participación de terceros sería de una dudosa constitucionalidad.


Así como nadie se atrevería a defender que los poderes ejecutivo y el legislativo no tuvieran participación de la ciudadanía en su elección parece ser que en el caso del judicial si es posible defender una postura que sin duda llevaría a la disfunción del sistema por ser antidemocrático.


Desde las posiciones conservadoras (representadas hoy principalmente por Ciudadanos) se esgrime que nos encontramos en un armazón al que se tilda como politizado, ante lo cual parece ser que la única solución que existe sería que el Poder Judicial fuera el único de los poderes que sería opaco totalmente a la voluntad de los ciudadanos, que es como hemos dicho de dónde surge su legitimidad. No se defiende por ejemplo que los ciudadanos pudieran votar directamente a los jueces de su zona (como ocurre en EEUU), simplemente se deja su elección a los propios jueces.


En la actualidad la elección por parte de Cortes es la más lógica, ya que permite que la voluntad de la ciudadanía se vea reflejada en la composición del mando de uno de los poderes del Estado. Que esté politizado es un disfunción más tolerable que no tener en cuenta dicha voluntad. Si alguien quiere cambiar el sistema lo que debe ofrecer es un alternativa donde se respete el principio democrático de la soberanía del pueblo.


Los jueces no pueden elegir a sus jefes dejando de lado al resto de la ciudadanía como si formaran parte de un sindicato, una cooperativa o un trust. Para eso ya tienen a sus asociaciones propias. El Poder Judicial es de toda la ciudadanía. 


   ​Ni Gobierno de jueces ni Tribunal Supremo de jueces