​Alejandro Fernández: apuesta del PP catalán por volver a sus orígenes

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Alejandro Fernández (PPC)

Alejandro Fernández, nuevo presidente del PPC. Fuente: PPC


El PP catalán ha escogido este fin de semana a un nuevo líder. Alejandro Fernández es un hombre afín a Pablo Casado y representa una apuesta de los populares en Catalunya para recuperar la influencia perdida en los últimos años al calor del Procés.


Si Casado es una vuelta de los de la gaviota a la época de Aznar no se puede decir exactamente lo mismo de Fernández. El PP catalán dio un giro de 180 grados con su sucursal catalana justo cuando Aznar necesitó en 1996 los votos de Pujol para gobernar en Madrid.


Hasta ese momento, liderados por Vidal-Quadras, los populares fueron un azote en el Parlament para el pujolismo. En el 'pacto del Majestic' se pidió la cabeza del líder catalán del PP y esta fue concedida. Así se iniciaron una serie de liderazgos y un uso desde Madrid de su formación que han llevado al momento de declive actual.


Se intentó con Albiol recuperar esa senda previa de oposición al nacionalismo catalán pero el papel del PP de Rajoy como gobierno desde Madrid y su actuación en Catalunya no permitió el despliegue puro de esa idea todavía. Ahora con el PP fuera de la Moncloa quizás sea más sencillo volver a ser Partido de oposición pura que no será usado como moneda de cambio para los intereses de la capital.


De todas formas Alejandro Fernández tiene una ardua tarea ante sí. La irrupción de Ciudadanos, los pocos diputados con los que cuenta en el Parlament, su mínima representación municipal, la mala prensa tras el 155, la irrupción de un fuerte independentismo en vez del nacionalismo pujolista... son problemas que no son moco de pavo.


Alejandro Fernández ha destacado en el Parlament por sus discursos vehementes y directos. Es en cierta forma una vuelta a ese PP “vidalquadrista” que tanto dolor de cabeza generaba a CiU y Jordi Pujol. Pero ahora el contexto es diferente y no está claro si con una oposición a cara de perro los populares tendrán suficiente para recuperar sus constantes vitales, muy dañadas ahora, en Catalunya.


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