​Cospedal también deja su silla en el Congreso con pulla incluida

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María Dolores de Cospedal (PP)

María Dolores de Cospedal, exsecretaria general del PP. Fuente: PP


María Dolores de Cospedal cuelga los hábitos. Sus polémicas conversaciones con José Manuel Villarejo le han pasado factura y ha renunciado a su escaño en el Congreso. La exnúmero dos del PP dice adiós a su silla en la Cámara Baja pero lo hace con pulla incluida a su partido.



En un largo comunicado, la exministra de Defensa pide a la formación que defienda a los suyos cuando son “injustamente atacados” y recalca que no ha hecho nada de lo que avergonzarse. La política justifica su reunión secreta con el excomisario de la Policía señalando que simplemente procuró conocer el problema que vivía entonces su partido “dentro de los límites de la ley”.


La presión sobre Cospedal la ha llevado a renunciar el lunes a su puesto en el Comité Ejecutivo Nacional, decisión que anunció tras reunirse con la nueva dirección popular. Sin embargo, la política mantuvo su escaño hasta que este miércoles se ha visto forzada a presentar también su dimisión como diputada.


La exsecretaria general del PP ha manifestado en el escrito que en su trayectoria como número dos del partido de Mariano Rajoy su actitud ante los casos de corrupción le hizo “merecedora de la autoridad para defender el honor” de compañeros. 


Y en este sentido ha pedido al partido que, aunque no habla por ella, “cierre filas” en la defensa de los suyos: “Siempre ha creído que un partido que no es capaz de defender a los suyos cando están siendo injustamente tratados no puede esperar que los ciudadanos confíen en él”.


En cuanto a sus charlas con Villarejo, ha señalado que se equivocó si es “pecado mortal” haber hablado con un comisario de policía que de aquella había sido condecorado por el ministro de Interior del PSOE. Y ha añadido que en lo que seguro que falló fue en pedirle a su marido Ignacio López del Hierro que le echara una mano, porque ahora “él está pagando por haberme ayudado a tratar de tener una visión más clara de lo que estaba ocurriendo”. 


   ​El "jefe" de Cospedal sabía de los ‘trabajillos’ con Villarejo