​La Administración catalana comienza a degradarse a mayor velocidad

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Quim Torra cima (Rubu00e9n Moreno Govern)

Quim Torra en el ascenso a una de las 'Cims per la Llibertat'. Fuente: Rubén Moreno/Govern


La aparición del Procés tuvo como primera víctima institucional el Parlament de Catalunya. En los últimos años su actividad legislativa y de influencia en la vida de la ciudadanía ha quedado fuera de su esfera y hoy es lo más parecido a un simple plató donde se produce un espectáculo muy parecido a la llamada telebasura.


Tras la aplicación del 155 las consiguientes elecciones del 21-D dieron lugar a un escenario donde la presidencia de la Generalitat se ha visto sometida a un proceso similar. Al escoger a Quim Torra para el cargo se ponía al frente de la principal institución catalana a un 'hooligan' sin ninguna experiencia política que poco podía dar de sí más allá del ámbito propagandístico.


Y así ha sido. Torra parece un actor cómico que dedica toda su actividad a la exaltación patriótica y nacionalista. Solo hay que observar las imágenes que nos han deparado los pocos meses de su presidencia para darse cuenta de este hecho.


Era cuestión de tiempo que todo este desaguisado traspasara la línea política y penetrara en la propia Administración que gestiona realmente la vida de los ciudadanos mande quien mande durante su día a día. Y parece que este hecho se ha producido ya.


El sábado mientras Torra y los suyos tomaban las cumbres el Servei Meterològic de Catalunya y los Agents Rurals dedicaron su actividad en redes sociales a explicarnos como iban a estar las montañas para tal acto político realizando una actividad propagandística que parecía reservada hasta ahora únicamente a TV3 y Catalunya Ràdio.


Si el aparato administrativo de la Generalitat comienza a centrar su actividad en estas cosas es bastante probable que desvíe su atención de las que le son propias y con ello su degradación acabará afectando sin duda a la sociedad.


Si ya el papel del Parlament y el Govern es inservible... ¿cómo se justificará ante la ciudadanía la existencia de instituciones catalanas si estas realmente no prestan ningún servicio real y son meras cuerdas de transmisión del mensaje de una determinada ideología? 


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