​El Govern se acomoda en la propaganda y en el conflicto

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Torra y Torrent (Twitter Torra)

Torra y Torrent en uno de los actos del 1-O. Fuente: Twitter Torra


Durante los meses estivales el President de la Generalitat, Quim Torra, ha dedicado toda su energía a propagar las ideas del Procés por determinadas zonas de Catalunya olvidando toda gestión administrativa de la institución que representa. El largo periodo de cierre parlamentario además le ha ido que ni pintado para estos menesteres.


Catalunya en estos momentos es un territorio donde sus responsables políticos se han borrado de la gestión del día a día y de cualquier proyecto de futuro para el territorio. La propaganda destinada a llegar a un 'el dorado' en forma de República catalana ha dejado fuera de juego todos estos elementos indispensables para cualquier país.


El conflicto frente al Estado español es la otra pata donde descansa el monstruo que se ha ido creando durante estos años y que cada vez parece más fiero y amenazante.


Tras el 11-S la llegada de las efemérides de octubre, en este caso el 1-O y lo que vendrá, sirve como tabla de salvación a un Govern que en cualquier democracia occidental hubiera caído por inanición e inoperancia.


Torra y los suyos ya pueden estar hasta navidades jugando con las epopeyas para tapar su absoluta nulidad en materia gubernamental. Así no es de extrañar que se hayan puesto todos los altavoces del Procés (TV3, Catalunya Ràdio y los subvencionandos) a trabajar a destajo machacando a la población con el mismo mensaje minuto tras minuto.


Todo ello sirve para tapar diversas vergüenzas que de mostrarse desnudas podrían ponerles en verdadero aprietos frente a los suyos. Desde su apoyo parlamentario al Gobierno Sánchez -que dirige al malvado Estado español- hasta la triste realidad de que las llaves de las cárceles donde están sus presos las tienen ellos.


Un buen ejemplo de esto son las cargas policiales de los Mossos frente a los manifestantes procesistas durante la manifestación del sindicato Jusapol. Todo el mundo las vio excepto el conseller de Interior, al que le importó bastante poco mentir ante los entrevistadores sin que estos le discutieran mucho. Aunque se haya pedido su dimisión la celebración de los hechos del 1-O rápidamente están tapando estas tímidas demandas de algunos CDR y la CUP.


Con esta forma de proceder queda claro que tras el 155 el Estado español no ha conseguido apartar a Catalunya del abismo. Si no se toman medidas rápidas y efectivas la cosa pinta bastante mal. El reloj ya corre en contra.


   ​La estrategia hooligan de Torra le sale cara al Procés