​Quim Torra la lía todavía más con un artículo que atiza la división

El espacio público no es de Quim Torra ni de nadie
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Quim Torra (Twitter Torra)

Quim Torra, presidente de la Generalitat, en Bagur (Girona). Fuente: Twitter Torra


Van pasando las semanas desde que Quim Torra tomara la presidencia de la Generalitat y conforme avanzan los días queda cada vez más patente que no es la persona adecuada para los difíciles tiempos que corren en Catalunya.


Hoy por medio de un artículo escrito de su puño y letra difundido en Vilaweb se ha atrevido a identificar al unionismo con el fascismo metiendo en el mismo saco a toda persona que no comulgue con su ideología independentista. La lectura de este escrito muestra claramente cual es la idea de futuro de Torra para el país que preside: división y conflicto hasta el final.


De las acciones y manifestaciones públicas del delfín de Carles Puigdemont se puede extraer la opinión objetiva de que ha sido seleccionado para el cargo precisamente para llevar a cabo lo que en estos momentos está desplegando. División entre las administraciones públicas (Generalitat versus Estado) y entre la ciudadanía ('poble' y los demás) cebando con sus palabras y gestos un posible conflicto civil que parece desear con ansia día tras día.


Estamos ante una persona con un claro objetivo político que utilizará todas las herramientas a su alcance para lograrlo. Y lo que es más peligroso: no le importan las consecuencias de sus actos para el 'poble' que dice defender.


Es más: para Quim Torra el concepto 'poble' solo incluye a los que comulgan con su ideología. Fuera de aquí no ha 'poble' que valga. O no existen o son fascistas, como deja bien claro en él artículo publicado. Incluso cuando intenta disimular esto muestra su verdadera cara: los no independentistas 'buenos' son aquellos que aceptan las acciones públicas del procesisme sin rechistar (vamos, casi ninguno).


Al mencionar a los Mossos en su texto señalando a determinados grupos no los dirige contra los 'fascistas' únicamente, señala a todo aquel que ose retirar un solo símbolo procesista colocado en un espacio público. Identificar este simple acto de retirada con el fascismo es algo propio del totalitarismo que Torra, paradójicamente, intenta denunciar en su provecho y el de los suyos. El espacio público no es de Quim Torra ni de nadie.


Ante artículos así el Gobierno de Pedro Sánchez debería ya tener claro de qué pie cojea el personaje que tienen delante. Van a tener un otoño caliente con dificultades máximas a la hora de gestionarlo. Por lo que se ve el diálogo no será suficiente. 


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