​Borrell pone en marcha la maquinaria contra el Procés

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Borrell en el 8 O

Josep Borrell en la manifestación convocada por SCC del 8 de octubre. Fuente: Europa Press


En pocas semanas el nuevo ministro de Exteriores Josep Borrell ha puesto sobre la mesa cuál será su actuación en el tema del avispero catalán durante su mandato.


No estaban muy equivocados los que presumían que habría pocas concesiones frente al Procés y sus líderes en lo que fuera asunto de su negociado, por lo que no debería extrañar que a partir de ahora la política exterior de España no se parezca respecto a este tema en nada a la desplegada por el Partido Popular durante estos años.


El ministro basará primordialmente su actuación en tres pilares que parecen bastante claros: control económico, relato propio y vigilancia de la esfera mediática.


Respecto al primer pilar el nuevo Gobierno piensa atar en corto la actuación de las mal llamadas 'embajadas catalanas' por medio del control de sus cuentas por parte de Hacienda. Respecto al Diplocat, Borrell ha dejado caer que poco puede hacer al tratarse de un ente público-privado, pero advirtiendo que se vigilará que su actuación sea conforme a la legalidad. Es sin duda un aviso para navegantes que tengan la tentación de dilapidar dinero público en propaganda ideológica.


En referencia al segundo pilar, quizás el más importante de todos, el antiguo ministro de Hacienda de Felipe González ha apuntado estos últimos días que en materia exterior el Estado ha dejado demasiado campo libre a los partidos independentistas al permitirles exponer su relato sin contraponer uno propio, lo cual incluso le ha llevado a afirmar que en esto casi le ganan la partida a España. La política es hoy opinión, y en esto las lagunas del Gobierno de Mariano Rajoy son fácilmente perceptibles.


Es por este motivo que no debería sorprender que Borrell tome como referencia la actuación del antiguo ministro de su cartera y hoy embajador en EEUU, Pedro Morenés, frente a Quim Torra y lo ponga como protocolo de actuación para el resto de personal diplomático cuando ocurran hechos así.


Para Borrell cuando alguien se atreva a definir a España como una dictadura franquista o un lugar donde no hay Estado de derecho debe ser rebatido con contundencia. Por lo que se ve se acabó la desidia o la indecisión a la que estábamos acostumbrados. El cuerpo diplomático tiene ahora carta blanca ante esto y un esquema claro pautado por el discurso pronunciado en Washington por Morenés.


El tercer pilar es el mediático. Quizás es en este donde el ministro menos pueda hacer, pero verbalizándolo como miembro del Gobierno le da una relevancia que de otra manera no tendría. Para Para Borrell la actuación de TV3, Catalunya Ràdio y de los medios de comunicación públicos pertenecientes a la Generalitat y englobados en la Corporació Catalana de Mitjans Audiovisuals ha sido durante todo este tiempo de vida del Procés parcial. Y ha resaltado que esto es así incluso después de haber sido desplegado el artículo 155 por Rajoy.


Por tanto si alguna vez hubiera que volver a aplicar algo parecido en Catalunya no cabe duda cual sería la opinión del jefe de la cartera de exteriores en un Consejo de Ministros. Poca broma con este tema porque quizás un Gobierno del PSOE lo tendría mucho más sencillo en algo que el PP no se atrevió a llevar a cabo.


Y este último pilar demuestra que si por Josep Borrell fuera el Procés no tendría ni una sola concesión por parte del Estado. Y que su colocación en Exteriores por parte de Pedro Sánchez ayuda al Gobierno en dos sentidos: frena al independentismo más allá de nuestras fronteras y no aviva el fuego internamente como hubiera ocurrido si se le hubiera dado un cargo de gestión interna.


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