​Junqueras vive desconectado de la realidad

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Carles Puigdemont y Oriol Junqueras. Fuente: Europa Press


Las últimas declaraciones del exvicepresidente de la Generalitat y líder de ERC demuestran que su capacidad de análisis se ha instalado en el cómodo mundo de la fantasía.


Si siendo vicepresidente ya demostró en diversas ocasiones que se dejaba llevar más por el deseo que por la realidad cuando pintaba situaciones que eran irreales, su estancia en prisión parece que ha incrementado este defecto.


Junqueras no se ha enterado que en las elecciones del 21 de diciembre los grandes perdedores fueron él mismo y su partido, y analiza el actual contexto político en una burbuja mental donde todavía cree que pinta algo. Oriol vive todavía en octubre, antes de su ingreso en Estremera.


El líder de ERC sigue pidiendo a CUP y comuns que entren en la mayoría procesista, como si el problema de la formación de un Govern fuera de estos y no de las ansias de protagonismo de quien le robó la cartera y le dejó tirado tras la DUI, el brillante fugado Puigdemont.


Es curioso que Oriol no se haya percatado que buena parte de la culpa de su estancia en presidio la tiene el autoproclamado 'President legítim', que tras su huida a Bruselas dejó a su suerte a las personas que habían formado su Govern y puso en bandeja al poder judicial del Estado el uso de medidas coercitivas frente a los que se quedaron.


Tampoco se da cuenta que la medida de prisión provisional continúa vigente por el comportamiento durante estos meses del actual ciudadano de Berlín. Sin duda Puigdemont ha demostrado ser mil veces más sagaz que Junqueras. Le seguirá robando la cartera las veces que quiera. Y le utilizará para su propia causa cuanto desee.


Oriol clama por la formación de un Govern a los cuatro vientos pero sin dirigirse a quien de verdad tiene en las manos su constitución. Se autoengaña y lo demuestra en cada declaración pública que hace, como el pobre señor al que le hacen el timo de la estampita y no puede reconocer que le han engañado.


Por otra parte su análisis del contexto internacional resulta curioso. Sigue con el mantra de que el resto de Europa reniega del Estado español y que existe alguna forma de presión internacional contra España. Y nada de eso es cierto.


Es posible que durante años Junqueras continúe siendo el líder de ERC por su situación actual. Pero su desconexión de la realidad lleva irremediablemente aparejada su irrelevancia política durante los próximos años. Curiosamente el partido independentista de toda la vida es el que pinta menos en su campo de juego cuando este es más amplio que nunca en la historia. Y la culpa la tiene su máximo dirigente. 


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