​Òmnium: sectarismo y... ¿corrupción?

|


Cuixart y Su00e0nchez vehu00edculo Guardia Civil

Jordi Cuixart y Jordi Sànchez encima de un coche policial durante el asedio a la conselleria de Economía. Fuente: Europa Press


Òmnium es una organización que nació en pleno franquismo y que fue permitida por el mismo. Solo con este dato cualquiera podría sospechar que toda la propaganda que un día sí y otro también venden sobre su defensa a ultranza del catalanismo a los cuatro vientos es más que dudosa.


Durante los años del pujolismo su labor no fue muy relevante a nivel mediático, pero por lo que se ve lo recibido económicamente por la Generalitat (y por el Estado también) no fue moco de pavo. 


En el momento en que Mas decidió echarse al monte fue incluida en el 'dúo maravillas' de la mal llamada 'societat civil' junto con la artificialmente creada ANC


El Procés necesitaba aparentar estar legitimado por el 'poble' y que mejor manera de hacerlo que por medio de organizaciones fieles al más puro estilo dictadura bananera. La ventaja de Òmnium Cultural es que ya estaba en funcionamiento y había sido 'regada' convenientemente durante años, con lo cual los jerarcas procesistes se ahorraban su creación y un nuevo desembolso.


Òmnium dice ser defensora de la cultura catalana, pero en realidad lo que defiende es un catalanismo de corte pujolista y sectario que no es mayoritario en la sociedad catalana. Y es por ese motivo que cuando el nacionalismo catalán viró hacia el supremacismo de corte totalitario les vino como anillo al dedo.


En los últimos años se ha dedicado más a la política que a defender la cultura o la lengua. Y es por ello que su líder Cuixart, uno de los llorados Jordis, está en prisión provisional tras montar la de San Quintín a finales de septiembre. Ahora ante el juez parece más relajado, pero si repasan sus apariciones públicas antes de esas fechas verán que sus discursos no es que fueran muy fraternales.


Que Òmnium es tan sectaria como cualquier organización de las creadas bajo el franquismo para apoyar al régimen no debe generar muchas dudas, por razón de su comportamiento durante estos años. Es el vivo ejemplo de que en el nacionalismo catalán anidan muchos tics franquistas propios del nacional-catolicismo que han pervivido latentes durante los mandatos de Jordi Pujol y que explotaron con la llegada de Artur Mas.


Con Puigdemont ha llegado la línea más 'friki' de esta faceta. Paradójicamente el nacionalismo catalán tiene más cosas en común con el españolismo más rancio y muy pocas con el republicanismo de Companys o el seny de Tarradellas.


En los últimos meses el poder judicial español ha puesto en su diana a Òmnium. Está claro que sospechan que ha sido una correa de transmisión para malgastar con alegría el dinero público en el Procés y todos sus instrumentos (referéndums, campañas, etc). Y esta semana la Guardia Civil ha registrado su sede anticipando que algo se cuece.


Ciertamente solo hay que mirar los tweets 'promocionados' de Òmnium (que valen dinerito) para sospechar que no siendo un club de fútbol es muy difícil subsistir con tanta alegría con lo que te dan 'els socis'


La defensa -por llamarlo de alguna manera- que presentó Marcel Mauri esta semana ante los medios durante una nueva jornada de lloros típica del Procés es que sólo había que mirar sus cuentas en la web para ver que todo era una persecución política. Viene a ser lo mismo que si Rodrigo Rato dijera que para saber de sus números hay suficiente con observar su declaración de la renta.


Así que una organización sospechosa de sectarismo ha pasado a serlo de corrupción. El problema es que el dinero que presuntamente se ha utilizado quizás no pertenecía a la cultura de algunos catalanes, pero sí a sus bolsillos. Y sobre eso habrá que rendir cuentas ante la justicia por mucho que se llore. El patriotismo y la bandera no puede servir para tapar las vergüenzas. 


   ​El Procés, las tetas y la doble moral
   Òmnium Cultural niega haber recibido dinero de la Generalitat para el 1-O
   ​Paseando a Roger Torrent como a 'Miss Daisy' para seguir llorando