Quemar la foto del Rey no es delito, sino libertad de expresión

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Corte TEDH

Fuente: Wikipedia


El Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH) le saca los colores al Estado español. El Tribunal de Estrasburgo condena a España a indemnizar a los jóvenes catalanes Jaume Roura y Enric Stern, a quienes la Audiencia Nacional impuso 15 meses de cárcel en 2008 (pena sustituida por una multa de 2.700 euros) por quemar una foto de los entonces reyes de España, Juan Carlos y Sofía, tras una manifestación en Girona.


El TEDH determina que la quema de fotos de los monarcas españoles no es un delito, sino que forma parte de la libertad de expresión, derecho que protege el artículo 10 del Convenio Europeo de Derechos Humanos, tal y como habían alegado los jóvenes ante la Corte de Estrasburgo.


Así el Estado deberá devolver a Roura y Stern el importe de dicha multa para cubrir el daño material que se les causó y además indemnizarles conjuntamente con otros 9.000 euros por las costas. La condena se ha adoptado de forma unánime al entender que la quema de las fotos no puede considerarse una manifestación del discurso del odio, al tiempo que la condena penal se estima desproporcionada a los hechos cometidos.


Los 7 magistrados de la corte europea reprochan en los tribunales españoles que dictaran una pena de cárcel en el caso de que los condenados no pudieran pagar la sanción económica. Entre los fundamentos jurídicos agregan que los hechos juzgados se enmarcan en el debate político y que por ello “la desaprobación legal del comportamiento constituye una interferencia en la libertad de expresión que no guarda proporción con el objetivo legítimo perseguido o necesario en una sociedad democrática”.


Asimismo explican que la protección de la libertad de expresión excluye aquellas formas de expresión que propagan, incitan, promueven o justifican el odio racial, la xenofobia, el antisemitismo u otras formas de odio basadas en la intolerancia. Sin embargo los jueces consideran que la crítica política a una institución como la Corona no está incluida en este ámbito, ya que ello “sería perjudicial para el pluralismo, la tolerancia y el espíritu” sin el cual no hay una sociedad democrática.


No hubo violencia ni se incitó a ella


El TEDH señala, en base a los elementos utilizados para la puesta de escena de la quema y el contexto en el que se produjo, que lo ocurrido no fue acompañado de una conducta violenta o desórdenes públicos. En este sentido añade que el hecho de que días más tarde tuvieran lugar otras protestas por la detención de los dos condenados supone una “reacción contra el uso estatal de la represión penal” y no como consecuencia del acto de la quema de las imágenes de los monarcas.


Además el Tribunal tampoco estima que la intención de los jóvenes fuera incitar a la comisión de actos violentos contra la persona del Rey, ya que entiende la quema como una expresión de “insatisfacción y protesta” en el contexto de un debate sobre un asunto de interés público como es la propia institución de la monarquía.


Según el TEDH la “controvertidaperformance forma parte “de un debate sobre asuntos de interés público, a saber, la independencia de Cataluña, la forma del estado monárquico y crítica del Rey como símbolo de la nación española”. Por estos elementos concluye que no fue un ataque personal contra el monarca, sino una crítica a lo que éste representa como jefe y símbolo del Estado y las fuerzas que, según los jóvenes que protestaban en Girona durante una visita de Juan Carlos I, habían “ocupado” Catalunya.


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