​Paseando a Roger Torrent como a 'Miss Daisy' para seguir llorando

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Forcadell y Torrent

Carme Forcadell y Roger Torrent. Fuente: Europa Press



Tras la celebración del 21-D y la victoria de los partidos procesistes si sumaban sus resultados parecía que el Procés cogía nuevamente fuerza para seguir su camino hacia el paraíso prometido. Pero hete aquí que cuando han intentado hacer cualquier movimiento han despertado de su sueño de victoria y se han percatado que los de Mariano igualmente los habían descabezado y que el poder judicial tenía la bota puesta encima de su cuello sin intención de levantarla. Era mentira que 'vencer' electoralmente al 155 provocaría la vuelta del 'President legítim'.


Ante este contexto han tirado por un camino tradicional en el nacionalismo catalán a falta de fuerza real para cambiar la realidad: el lloro. Acción por su parte, reacción del Estado... igual a lloro. Esta es la ecuación única que utilizan los independentistas hoy ante la inexistencia de instrumentos reales para crear 'el nou Estat' o 'la República catalana'.


Con los líderes en prisión o fuera de Catalunya el protagonismo interno ha tenido que pasar a otras manos de forma obligada por las circunstancias. Y en vista de que no se recupera la Generalitat por el enrocamiento de Puigdemont y otros, quien hace esta función con una plataforma institucional como baluarte es Roger Torrent por medio de la presidencia del Parlament.


La presidencia del Parlament es un cargo que está ideado para unas determinadas funciones. Pero desde que el nacionalismo se echó al monte y puso en el mismo a una 'hooligan' como Carme Forcadell se abrió la veda para lo que está ocurriendo ahora.


En el reparto de prebendas entre JxCat y ERC la presidencia parlamentaria correspondía a esta última. Y evidentemente los de Junqueras no han dudado ni un instante en poner en dicho puesto a alguien que siguiera con la estrategia de hincha de fútbol en su desempeño.


Ayudado por la vacante en el puesto de President de la Generalitat, Roger Torrent ha tomado una representatividad externa que jamás tuvo Forcadell. Y que evidentemente no le corresponde por lo que tradicionalmente ha sido el cargo de president del Parlament a lo largo de tres décadas de democracia.


Pero es que ERC tras sus penosos resultados, y el procesisme en general, necesitan mientras resuelven el galimatías de la Presidencia de la Generalitat  visibilizarse al máximo entre sus dos millones de 'poble' (los demás da igual, pero para los suyos la ración de propaganda no puede faltar).


Así Roger Torrent ha sido paseando en 'plan Miss Daisy' por los más variopintos lugares, de forma intencionada, para que lo pongan a caldo y así visibilizar ante el mundo (aunque realmente es ante lo suyos, no nos engañemos) lo malvada que es España y sus aliados. Así pueden seguir llorando a lágrima viva dandole cuerda a un proceso que hace tiempo que está muerto y que se ha dejado por el camino la autonomía que tanto costó a los catalanes conseguir.


Lo peor es que parece no importarles la recuperación de lo perdido, que es hoy lo único que posiblemente se puede lograr. Y eso sí que es para llorar. 


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