Santi Vila, exconseller del Govern, acusa a ERC de traición

Apunta a Marta Rovira en el cambio de estrategia de ERC ante la convocatoria de elecciones por parte de la Generalitat
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Santi Vila
Santi Vila, exconseller del Govern de Puigdemont. Fuente: Europa Press


El exconseller de la Generalitat, Santi Vila (PDeCAT), acaba de publicar un libro en que acusa a ERC de contradecirse al apoyar un adelanto electoral poco antes de proclamarse la independencia pero luego desdecirse, y ha asegurado que el entonces presidente Carles Puigdemont (PDeCAT) afirmó: "No me veo siendo un presidente virtual, de un país virtual, en una sociedad anímica e institucionalmente devastada".


En 'De héroes y traidores. El dilema de Catalunya o los diez errores del proceso' (Península), acusa a ERC de apoyar en un principio la decisión de convocar elecciones que quería anunciar Puigdemont poco antes del pleno de la declaración de independencia, pero de desmarcarse luego para capitalizar el descontento que generó.


Su libro repasa las reuniones y entresijos en el Govern los días anteriores a la proclamación de la independencia el 27 de octubre de 2017, y los intentos de negociación y de contacto con el Gobierno central.


Según Vila, partidario de aquellos comicios, hubo una reunión tres días antes en que los consellers de ERC excepto Oriol Junqueras -siempre cauto, apunta- se pronunciaron sobre si lo mejor era independencia o elecciones, pero las dudas de los republicanos desaparecieron al día siguiente en otra reunión en boca de la secretaria general, Marta Rovira -"intensa, irascible y fanatizada"-.


Elogia la ponderación de Carles Mundó y Dolors Bassa (ERC) y la sensatez de Joaquim Forn y Meritxell Borràs (PDeCAT), pero dice que Puigdemont pidió a los suyos y a ERC su opinión en una reunión el 25 de octubre, dejando clara su preferencia por convocar comicios afirmando que no se veía como presidente virtual ni quería ir por el mundo "repartiendo tarjetas de una república inexistente", en alusión al símil de Freedonia, la república soñada en el cine por Groucho Marx.


Tras seis horas de reunión, que acabó de madrugada y con Puigdemont convencido de convocar elecciones, recalca que fue entonces cuando Junqueras dijo a Puigdemont: "Si tienes que hacerlo, ¡hazlo pronto, presidente, convoca elecciones ahora mismo!". Vila revela que escribió al lehendakari Íñigo Urkullu, como mediador, que el Govern acordaba convocar elecciones y que debía ser correspondido con no aplicar el artículo 155, lo que el líder vasco trasladó al presidente del Gobierno Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez (PSOE).


Se convocó una rueda de prensa a las 13.30 horas del 26 de octubre, pero Vila cree que Puigdemont, atenazado por las dudas sobre si Rajoy cumpliría lo acordado, "o más aún, preocupado por cómo su nombre pasaría a los libros de historia de Catalunya", las presiones de su entorno más nacionalista le convencieron para convocar una última reunión con JxSí.


En esa reunió Puigdemont defendió su postura y advirtió de que las consecuencias políticas, institucionales y en las calles podrían ser muy negativas y de evolución imprevisible, así como de rumores sobre la presencia del ejército en Talarn (Lleida) y Sant Climent Sescebes (Girona).


Diputados como Irene Rigau, Montserrat Candini y Oriol Amat defendieron a Puigdemont, y Rigau dijo a Junqueras que era momento de verdaderos hombres de Estado, lo que irritó al vicepresidente y le afeó faltarle al respeto: "Para sorpresa de todos, un presidente tenso e irascible cortó a Junqueras en seco: 'Lo que es una verdadera falta de respeto son las acusaciones de cobarde y de traidor que algunos divulgan por las calles'".


Pero la decisión de Puigdemont se tambaleó con el anuncio de dimisión de los diputados Albert Batalla y Jordi Cuminal (PDeCAT) si había elecciones, con gritos de 'traidor' de congregados ante la Generalitat, y después de que ERC, tras respetar en un inicio su postura, "radicalizara su crítica y, intentado capitalizar el descontento en las calles y en las redes sociales, se apresuró a desmarcarse de la decisión electoral y a avisar de que, de ser tomada, supondría su salida inmediata del Govern".


"Como recuerdan siempre los socialistas maragallianos, de nuevo ERC haciendo de ERC", lamenta Vila, y añade que Puigdemont exigió entonces garantías públicas al Gobierno de Rajoy de no aplicar el 155, que no llegaron. "Aquí Rajoy permanecería desgarradoramente glacial, en silencio, inanimado", destaca el exconseller, que junto a Urkullu intercambió sin éxito mensajes con ministros, diputados, directivos de PP y PSOE y con empresarios, y además Xavier Garcia Albiol (PP) avisó de que se llegaría el 155 hiciera lo que hiciera Puigdemont.


Ante la falta de garantía de que no habría 155 aunque convocara elecciones, Puigdemont "optó o simplemente se vio abocado a echarse al monte, o quizá habría que decir al llano (belga), para mantener viva la voz de su causa", y Vila dimitió.


No se preparó una República


Según él, el Govern no preparó una República para el día después de declararse la independencia porque estaban convencidos de que todas sus iniciativas "en el mejor de los casos servirían para conseguir un referéndum ajustado a derecho o, como mínimo, el inicio de un nuevo periodo reformista para Catalunya y para el conjunto del resto de España", por lo que niega ser un traidor; chivo expiatorio a lo sumo.


Dice que no es hombre de partido ni de bandos, pero sí fiel a Artur Mas y Puigdemont, y admite que le atormenta el pleno que aprobó la "disparatada ley de desconexión -que no votó porque no era diputado- y no haber dimitido al instante", además de asegurar que hubo intentos de evitar su tramitación dentro del Govern, incluso de Puigdemont.


Sobre Junqueras


También detalla un diálogo con Junqueras en que Vila le pidió que ayudara a Puigdemont en su decisión de convocar unas elecciones que ERC podía ganar, y le dijo que, si el propio Vila era el candidato del PDeCAT, su grupo apoyaría investirle, aunque no entrara en su Govern.


"Oriol, si no hacemos el burro, ¡en tres meses serás presidente!", le dijo Vila, que veía posible ser candidato del PDeCAT y tener un resultado razonable ante el reto de asumir los costes políticos que de que su partido volviera al centro.


Sobre Junqueras, destaca que el empresariado soberanista no comprende cómo, "llegado el momento de arrimar el hombro y ayudar al presidente a persuadir a los suyos sobre la necesidad de convocar elecciones y no proseguir el camino unilateral, pudiera fallarle de un modo tan estrepitoso", y destaca que aún se pregunta cómo es Junqueras.


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