​Roger Torrent convierte su cargo en un instrumento del Procés

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Roger Torrent, presidente del Parlament. Fuente: Europa Press


Desde la llegada del Procés a nuestras vidas se ha vuelto costumbre el uso de las instituciones por parte de algunos de sus líderes para lograr sus fines. El problema es que una cosa es el logro de un objetivo político por medio de las mismas -algo legítimo- y otro apropiárselas y transformarlas como si fueran una finca en propiedad.


No han entendido, o no quieren entender, que para cambiar el modelo hace falta algo más que una simple mayoría parlamentaria, que se requieren mayorías cualificadas como en cualquier democracia occidental. Incluso en una hipotética República catalana esto sería así si la voluntad fuera que se cumplieran con los cánones de lo que en la UE o en Occidente se entiende como una democracia.


Pero la realidad muestra que el fin último de los líderes procesistes es lograr sus objetivos dejando de lado a todo ciudadano que no comparta su ideario. Es más: para ellos la ciudadanía que no comulgue con el mismo no forma parte del 'poble'.


Todos recordamos a Carme Forcadell cuando inició su andadura presidencial en el Parlament haciendo referencia a la “República catalana” como si estuviera en un mitin de Junts pel Sí o de ERC. Ahí se inició la vergonzosa apropiación sin tener legitimidad para ello de una institución que es de todos.


El nombramiento de Roger Torrent para el cargo de President del Parlament es más de lo mismo. Cuando habla de defender los derechos de los diputados hay que tener claro que habla de los suyos. Cuando no quiere reunirse con alguien del Estado no debe quedar ninguna duda que es un gesto para su gente. Y cuando no convoca el pleno para investir al presidente de la Generalitat únicamente lo hace para contentar a su 'poble' y a nadie más. Toda su parafernalia y verborrea institucional teñida de dignidad por su cargo no puede esconder eso.


Y ayer en el acto del Colegio de Abogados de Barcelona se volvió a ver de qué pie cojea realmente el representante de una institución de todos los catalanes (de los suyos y de los de enfrente, aunque no lo quiera entender). No solo llegó más tarde para no tratar de forma previa con alguien que no fuera de su cuerda y así evitar la foto, sino que también dio un discurso incendiario para montar el 'numerito' que quizás estaría muy bien en una asamblea de su partido o en un acto de la ANC, pero no como representante de la ciudadanía de Catalunya.


Roger Torrent es un 'hooligang' de su causa. Y eso no está mal. Pero si no sabe dejar de serlo para ejercer un cargo institucional -y ya lo ha demostrado en poco tiempo- quizás debería dedicarse a otros menesteres de partido o similares, para los cuales se le ve más válido. Así nadie podrá decirle que el President de Parlament de Catalunya no es un cargo de su propiedad ni de los lideres que le han aupado al mismo. 


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