​Puigdemont: del desafío al 'frikismo'

|


Careta Puigdemont


Careta de Puigdemont. Fuente: Costruïm República Twitter


Desde la huida de Carles Puigdemont a Bruselas la imagen que proyecta el exPresident ha ido desmejorando a pasos agigantados. Lejos queda ya su desafío desde las instituciones al Estado español. Una vez despojado de su cargo el personaje ha ido buscando hacerse notar con mensajes y actos que le sitúan en la parcela de la vergüenza ajena.


Si uno hace el ejercicio de ver los últimos tweets del exMolt Honorable no sabrá a ciencia cierta si está ante un señor que ha ejercido el más alto cargo en Catalunya o frente a un adolescente en plena efervescencia rebelde.


Ya durante su presidencia vimos destellos de lo que ahora aparece de forma clara. Las fotos con las notificaciones del Tribunal Constitucional que se realizó y publicó es un botón de muestra de todo esto. Artur Mas eligió como sucesor a un actor. Y el intérprete de la obra es cada vez más nefasto.


Carles tiene encandilados a buena parte del 'poble' de Catalunya, al cual según los procesistes sólo pertenecen dos millones de electores. Entre este grupo de personas Puigdemont tiene a sus fans, que brincan de alegría cada vez que al exPresident le da por publicar un tweet o foto de crío con 14 años enfadado con el mundo.


A este grupo de gente le importan poco los mensajes a Toni Comín, la casa de Waterloo o la paga que le han puesto a su señora Topor en la Diputación de Barcelona. Que tengan en mente montar una República virtual con capital en Bruselas les parece una buena idea, igual que lo es tener a un President que no pueda ir ni al Parlament ni a su despacho oficial.


A esa parte del 'poble' la economía, la sanidad, etc les importa un pimiento, o al menos eso parece. Y los mensajes cada vez más 'frikis' (y menos desafiantes para el Estado en realidad) que publica Carles son recibidos con fiesta y jolgorio cual espectadores infantiles de un circo donde actúan Bob Esponja y Spiderman.


Poco importa que Carles les prometiese en la campaña que volvería si ganaba sí o sí (cosa que sabía imposible)... si Puigdemont les pone en un mensaje que son tontos y que les está tomando el pelo seguirían amándolo... el mundo 'friki' tiene estas cosas. A lo largo de la historia líderes mucho más grotescos han sido seguidos con fe ciega y fanática hasta el final, pasase lo que pasase.


Conforme pasen las próximas semanas y Carles no sea investido President (de verdad, no de mentirijilla) verán como el personaje cada vez se muestra más como una caricatura del que iba a llevar al 'poble' a las puertas de la independencia.

En realidad donde ha llevado a Catalunya es al interior del frenopático. Y tenemos camisa de fuerza para rato. 


   ​Puigdemont quiere seguir con la obra de teatro a costa de ERC
   El independentismo quema las instituciones
   ​De Pujol a Puigdemont: el culto a la personalidad del nacionalismo en Catalunya